Todos los álbumes de Rihanna son ya al menos Platino en US: recordamos de qué iba cada uno

Rihanna está de celebración porque toda su discografía está certificada Platino en Estados Unidos. Nuestra particular celebración revisa cada uno de sus álbumes hasta la fecha.

Hace apenas unos días, el 28 de agosto, Rihanna recibía la primera placa de Platino para su álbum debut, ‘Music Of The Sun’, que era el único disco que se le quedaba colgando por certificar en Estados Unidos por superar el millón de unidades de lista. En ventas puras, el disco supera las 700k, pero la era streaming ha terminado de darle el empujoncito definitivo.

Para celebrar que todos sus discos pasan ya del Platino -y también su primer single, ‘Pon De Replay’, certificado Platino al mismo tiempo- hemos decidido recuperar cada era de Rihanna y recordad, a nuestra forma, de qué iba exactamente cada álbum.

 

 

2005 | Music Of The Sun

Última certificación Platino el 28 de agosto de 2020.

¿De qué iba? De que en 2004 una serie de directivos de Def Jam se reunían alrededor de una mesa y gritaban brazos en alto: «¡pero bueno! ¿cómo es que no tenemos aún a una muchacha que ejerza de Sean Paul?». Y apareció Rihanna, la opción perfecta, le colgaron ‘Pon De Replay’ y suerte en la vida. El álbum evidencia que nadie en ese sello esperaba que aquello no fuera un one-hit-wonder. Por Dios, que le lanzaron ‘If It’s Lovin’ That You Want’, si aquello no es torpedear una carrera no sabemos qué puede ser.

 

2006 | A Girl Like Me

Última certificación Doble Platino el 26 de marzo de 2018.

¿De qué iba? De que era 2006 y ya nadie quería ser Sean Paul. ¿Quién demonios iba a querer ser Sean Paul tras ‘Get Busy’? ¡Un poco de sentido común! También iba de que era 2006 y nadie quería ser negra. Por tanto, la idea era lanzar trallazos pop, baladas pop, y el punto caribeño justo y necesario como para que el público blanco quiera una piña colada pero no se ofenda porque no haya colador. La conversación de estudio sería algo como «tengo esto que me sobra de Jordin Sparks, ¿lo queréis?», «aún no existe Jordin Sparks», «lo sé, pero lo estamos guardando para que ya suene dated cuando sí que exista, ¿te lo pongo o no? ¿’Unfaithful’ la quieres en lonchas?»

 

2007 | Good Girl Gone Bad

Última certificación Séxtuple Platino el 26 de marzo de 2018.

¿De qué iba? De que había sido en vano: la gente se había dado cuenta de que era negra. Y apareció Jay-Z. Y la movida de que Rihanna pudo ser la primera Becky La Del Buen Pelo. Pero a ella, bajo el paraguas, se la traía todo al pairo. Aquel era su disco de rebeldía, del ponerse chunga: su ‘Stripped’, su ‘Britney’, su época de hacer de un sostén un outfit válido y guerrero. Y la época del tsunami de hits, por descontado: cada single era un éxito, lo mismo daba si en clave dance, que R&B, que pop… lanzó un dúo con Justin Timberlake y Justin Timberlake fue muy lo de menos en aquello. El mundo por montera -el complemento, no la calle. El mundo no cabría por la calle Montera, no digáis sandeces. Salvo que os refirierais al periódico, que entonces sí-.

 

2009 | Rated R

Última certificación Doble Platino el 26 de marzo de 2018.

¿De qué iba? De ser darks. El mundo estaba en manos de Angy y si Angy llevaba eyeliner, todos éramos fans de Tokio Hotel y quedábamos en Plaza España para peinarnos los flequillos. La Rihanna illuminati, la del primer single que dejó al mundo en plan WTF mientras los indies ponían cara de que las cosas empezaban a sonar interesantes. También iba de singles que no recuerdas en exceso, salvo ‘Rude Boy’, que tenía un cuadrazo de vídeo. La movida de Chris Brown ya había ocurrido, es también es disco de «dejadme vivir el luto de dejar a este cretino«. Luego fue un ni contigo ni sin ti.

 

2010 | Loud

Última certificación Triple Platino el 26 de marzo de 2018.

¿De qué iba? De singles que te sabes al dedillo salvo que seas heterosexual, que entonces te limitas a saber tarareas todos y cada uno de ellos. De la Rihanna farmatint. De cuando nos dimos cuenta todos de que igual tampoco cantaba tan bien, y que ahora entendíamos lo de ‘Pon De Replay’. La de colaborar hasta con el más rándom de los artistas: una Britney, un Eminem, un David Guetta, un samplear a Avril Lavigne. No colaboró con Chenoa porque ella ya se lo había pedido a Barei, sólo que tardó unos años en responderle al SMS. De la Rihanna del «momentum» (su ‘Teenage Dream’, su ‘1989’, su ‘Pentimento’. Ya lo habíais entendido antes de este último ejemplo).

 

2011 | Talk That Talk

Última certificación Triple Platino el 26 de marzo de 2018.

¿De qué iba? De «Jesús, ¿otro disco?». Del paso de «¿esto no es un poco ‘Saturday Night’? al «we fooooound looooove in a hooopeelessss plaaaaace» completamente borracho quince días después. De tener ese ‘Rated R’ vibes de que no te acuerdas demasiado de los singles random, pero el ‘Loud’ vibes de que sí te acuerdas del otro que era cojonudo: ‘Where Have You Been’. Del facepalm global con la colaboración con Chris Brown. De portadas horripilantes. De que había una canción que duraba minuto y medio, pero no en plan cortada, sino con un fade out: la tuviste que pagar aparte para tenerla entera cuando fue lanzada como promo single. Y quien dice «pagar» dice «encender el torrent». 

 

2012 | Unapologetic

Última certificación Triple Platino el 21 de febrero de 2018.

¿De qué iba? De la portada que era una idea guay, pero no tan buen desarrollo. De que mejor lo hicieron The Chicks. De que peor lo hizo Ainhoa Cantalapiedra. De que de pronto Rihanna te parecía la gran baladista de su generación: ‘Diamonds’, ‘Stay’… incluso los medios tiempos eran baladas. Tules y bañeras llenas, pero en plan chungo, porque Rihanna ya había definido su chunguez barriera en ‘We Found Love’ hacía minuto y medio, cuando publicaba el disco anterior. De cuando quiso hacer una gira récord de 7 ciudades  en 7 días, desde Europa a Estados Unidos y la prensa definió todo aquello como un bochornoso mess.

 

2016 | Anti

Última certificación Triple Platino el 26 de marzo de 2018.

¿De qué iba? De retrasar el disco varias veces y de que todos pensáramos que Rihanna estaba over. De colaborar con Chelo García Cortés y luego no incluirla en el álbum. De ‘American Oxygen’, gracias por no incluirla en el álbum. De ‘Bitch Better Have My Money‘, ¿en serio, nena, la vas a dejar fuera? De tener un portadón que ya es todo un clásicazo del pop contemporáneo. De ir contra toda apuesta directa a la zona alta de las tablas con el bombazo ‘Work’, y guardar en la recamara ‘Needed Me’ y ‘Love On The Brain’ (¡que no tuvo vídeo!). De que hubo otro single pero nadie lo recuerda. De la época de pelucas muy diversas y variopintas. El nacimiento del «release the damn album».


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