Spotify podría estar creando y potenciando artistas falsos para devaluar el precio del streaming

Probablemente no conocerás a Ana Olgica aunque tiene un hit de más de 100 millones en Spotify. La razón es bastante sencilla: la artista no existe, es una farsa creada para sumar escuchas.

Resulta que Spotify está haciendo trampitas. Que no es que se nos caiga la mandíbula al suelo a causa de la sorpresa, teniendo en cuenta que es el principal generador de ingresos de la industria, pero claro, al ser algo tan publico, sus exposés son también más fáciles de hacer.

Los chiquetes de Barely Sociable se han dado cuenta de que la plataforma está haciendo algo que supone una estafa a muchos niveles: primero al público, pero segundo y más importante, a los artistas que comparten su música en Spotify. Arranquemos con la explicación que ellos ofrecen.

¿Habéis oído hablar de gente como Ana Olgica? Lo más probable es que no, y sí es que sí, tenéis un problema porque la artista no existe. Es una pianista fantasma, cuyas imágenes personales están sacadas de un banco de imágenes random. Probad a Googlearla y veréis que su existencia se limita a las cuatro apariciones random con esa misma imagen y sin especial información sobre ella, más allá de un par de datos ficticios.

Y a pesar de todo, Ana Olgica tiene, ojo, un millón de oyentes mensuales, varios hits multimillonarios y una canción, ‘Remedy’, que supera los 136 millones de streams. ¿Cómo es esto posible? Pues porque Spotify se ha encargado de hacer de ella un éxito falso. ¿Y todo para qué?

«Creandum, la empresa tras Spotify, ha creado decenas de perfiles falsos con escuchas millonarias para devaluar el precio de cada stream»

Pues aquí llega el premio gordo: para devaluar el precio del stream. Es decir, imaginemos que Spotify se lleva al mes nuestros 10 euros. Tiene que pagar a los artistas con esos 10 euros, con lo que calcula con ellos el precio de cada stream. Si la plataforma tiene 100 streams, dará a cada artista 0,1 euros. Pero si la plataforma tiene 200 streams, les dará 0,05 euros. Ergo si consiguen inflar los datos de streaming generales con artistas falsos como estos, con 100 millones en un tema, les toca pagar menos al resto.

¿Y cómo se sabe que es Spotify quien crea el perfil de Ana Olgica y demás artistas similares, que son un porrón, dicho sea de paso? Pues porque tanto Spotify como estos artistas terminan unidos a Creandum, una empresa dueña de ambos situada en Estocolmo, que también ha quedado expuesta con el hilo de Barely Sociable.

Si os fijáis, de hecho, estos artistas están impulsados en decenas de playlists cuyos creadores son los propios Spotify, de modo que sus escuchas van inflándose por el efecto de ‘hilo musical’. Ana Olgica, por ejemplo, aparece en «peaceful piano» (6 millones de oyentes), «music for concentration» (1,2 millones) o «instrumental study» (1,4 millones).

Una enorme estafa dentro de la industria musical que vuelve a exponer lo fácil que es la creación de hits de streaming. 


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