Selective Activism King, Alberto Jiménez de Miss Caffeina, presenta a su hija en redes sociales

La polémica de la presentación de Lola en redes sociales no tiene tanto que ver con el uso de la gestación subrogada en sí, sino con que Alberto Jiménez haya acabando siendo la marca blanca que criticaba hace unas semanas.

Alberto Jiménez de Miss Caffeina ha sido padre. Su hija, Lola, ha sido ‘oficialmente’ presentada en redes con una foto familiar, en la que no se especifica si ha sido fruto de adopción o gestación subrogada. Ha sido lo segundo. Y cabría montar el clásico debate en el que enfrentar las dos posturas, las de a favor y en contra del tema, y probablemente no convencer a nadie de bando opuesto al de nuestra opinión.

Pero el problema con Alberto Jiménez escapa de la historia de la propia gestación subrogada, aunque tenga relación directa con ella. El problema de Alberto es que hace unos meses, ya inmerso en todo este proceso, tuiteaba lo siguiente respecto a que ciertos artistas no se posicionaran en temas de calado social:

«Un poquito harto de los artistas de marca blanca que no tienen ninguna opinión pública sobre nada de lo que ocurre en la sociedad», escribía en Twitter. «¿Viven aislados como Britney? ¿O simplemente les importa una mierda? ¿Miedo a las consecuencias?»

Alberto asumía que no se posicionaban por miedo a las consecuencias. A la denominada ‘cultura de la cancelación’ que aún estamos esperando que realmente ‘cancele’ a alguien. Lo que Alberto olvidaba decir es que esperaba que los artistas en cuestión se posicionaran en temas que a él personalmente no se salpicaran. Porque es curioso que con el debate que existe en la actualidad en torno a la gestación subrogada, no haya dicho ni pío sobre el tema. En los momentos más tensos con determinados rostros famosos, ni mención. Incluso a la hora de presentar a su hija, ha sido un tema oportunamente pasado por alto. «¿Miedo a las consecuencias?», recuperamos de su speech.

Hace unos días también decía de Devermut, influencers trans excluyentes, que empezaban a caérseles las caretas cuando, según parecía, la denuncia que habían interpuesto contra un bar por expulsarlas del mismo por su orientación sexual era falsa. Corría de nuevo a dar su opinión y a mostrar un perfil feminista del que en más de una ocasión ha hecho gala.

Hasta el día en el que la polémica lo afecta a él, y entonces, ni mu. Y las redes han reaccionado también con hilaridad: medio Twitter debatía hoy del problema sin citar a Alberto Jiménez. Meses después de defenestrar públicamente a Torito con la misma polémica a espaldas. Porque Torito ni es cool, ni forma parte del círculo LGTB+ del buenrrollismo, ni es amigo o conocido de medio timeline. Era difícil cargar contra Alberto.

Pero, insistimos, más allá del debate por los hechos, si ha sido así, asao o de aquella otra manera, y lo moral de cada opción, hay un claro hecho: él tampoco se ha posicionado con lo que ocurre en la sociedad cuando sabía que la mierda le salpicaría. Otro artista de marca blanca, que ha tardado meses en presentar a una niña y lo ha hecho cuando prácticamente toda la industria sabía de la noticia y un volcán ha entrado en erupción, teniendo las redes bien ocupadas con el tema. Por si acaso sintiera que había algo que estuviera mal hecho.


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