Pupilas En La Oreja | ‘Soledad’, el combo de tres canciones en una

‘Soledad’ sirvió como quinto single de ‘El Viaje De Copperpot’, que se hizo tan largo como disfrutable. En aquel segundo álbum, las joyas pop como esta brillaban con luz propia.

Bienvenidos a la sección de la web que analiza pupilas, amigos de la estupidez congénita de nuestras secciones. En esta ocasión, vamos a aprovechar este apartado para ir repasando los 40 singles que La Oreja De Van Gogh nos ha dejado hasta la fecha -si lanzan un nuevo, lo añadiremos a la lista, aunque arruinará el cómputo redondo de 40-.

Para que os hagáis una idea, la intención es pasar por cada canción sin seguir la línea temporal en la que fue editada, con lo que vuestra favorita puede terminar saliendo en cualquier momento. Y sí, todo el mundo tiene una canción «favorita» de La Oreja De Van Gogh. En cada parada, analizaremos el single, el momento más Oreja, los vídeos oficiales y colocaremos la nota global de la canción con El Pupilómetro: a más pupilas, más nos habrá gustado el lanzamiento.

¡Preparad las pupilas, y arranquemos un nuevo visionado!

 

El single, ‘Soledad’

Madre mía el segundo trabajo de La Oreja, llegó repleto de singles. De hecho, este ‘Soledad’ era ya el quinto de aquel álbum, y el disco parecía tener todavía cuerda para rato. ‘Soledad’ era un ejemplo perfecto de cómo La Oreja de aquella época sonaba, pero más allá de su clasicidad, había algo en la canción que llamaba poderosamente la atención en ella.

La banda, o más bien EMEIE, Pablo y Xabi, habían compuesto la canción con un combo de tres temas diferentes, y cada una de sus partes servía, de algún modo, de hook durante su escucha. Así, ‘Soledad’ se convertía en single de forma obligada nada más salir del estudio, era imposible que semejante derroche de ganchos se quedara en un cajón.

El tema arranca con un acorde de guitarra repetido, casi a modo de sampler, sobre el que Montero canta un poco a su antojo, de modo que ‘Soledad’ parecen dos canciones distintas montadas una sobre otra. Después, llega el bajón de tempo pre-estribillo, con una melodía más ‘París’, más ‘Vestido Azul’, en la que La Oreja pone el punto necesario de melodrama -no a Lorde reference- y finalmente, la canción estalla en un estribillo casi hippie, tremendamente tarareable, y que, para colmo de males, tiene un par de «uh sha-la-la»s a los que nadie en su sano juicio negaría un hueco en su biblioteca de streaming.

Tal encadenamiento de hooks deja en un segundo plano el arranque de organillo de después del estribillo, pero merece una mención especial, porque es un clásico de La Oreja que sabe a dosmiles que embarga, incluso.

El momento más La Oreja

De la romántica letra de ‘Soledad’, cuanto poco curiosa, nos quedamos con este trozo:

«En nuestro rincón sigue aquel sillón, 
donde me leías al dormir…
Siempre estabas junto a mí, 
en mi mente revolviendo todo 
y esperando verme sonreír…»

Veamos, por un lado, empezamos a pensar que en el rincón de La Oreja hay un problema de Diógenes: algún día sería interesante que viéramos cuántas cosas guarda la banda en rincones, o cuántas cosas ve en ellos. En cualquier caso, en el rincón hay un sillón, donde, atención, Soledad le leía al dormir. Soledad debía ser una señora que tenía ciertas capacidades de a) sonambulismo lector, o b) ventrílocuas, porque si era capaz de leer al dormir, qué fantasía de cuentacuentos para la hora en la que se televisa en Tour De Francia.

En cualquier caso, Soledad no era únicamente una sonámbula ventrílocua, sino que, además, tenía un problema de espacio personal, porque se pasaba el día estando junto a EMEIE, y lo que es peor: revolviendo todo. Y no hace falta que os repitamos la cantidad de cosas que hay en el rincón de La Oreja como para que estén desordenadas.

Lo peor es que encima, dice EMEIE que «esperaba verla sonreír». Pues chica, empieza por ser más organizada y no lo revuelvas todo, porque bendita la gracia que le tenía que hacer a la cantante ponerse después a ordenar el desaguisado de la sonámbula. Luego nos extrañamos de que La Oreja tire tanto de la palabra «silencio». No me extraña que lo necesiten tanto después de casos como este.

 

Así era su vídeo

¡Un vídeo en directo! ¡Oh, sorpresa, quién iba a decirlo! ¿Verdad? Hemos perdido ya la cuenta de cuántas veces os hemos incrustado en estos posts vídeos en directo, pero qué le vamos a hacer. Aquí también está presente un poco de la magia de La Oreja. La banda aparece tocando en un estudio de grabación, y después, en pleno concierto tocando la canción, que por cierto, quedó en el abandono de giras cuando Leire se incorporó al grupo y fue rescatada para la era ‘Nuestra Casa A La Izquierda Del Tiempo’, el recopilatorio orquestal que grabaron con ella.

‘Soledad’, por cierto, y como podéis ver en el siguiente clip, fue #1 de Los40, pero su vídeo oficial ni siquiera está subido al canal de la banda, que nunca consideró, por algún motivo, el montaje como vídeo original para la canción. Es decir, que de algún modo, nadie grabó un vídeo para ‘Soledad’. Curiosamente, ‘Mariposa’, el siguiente single, tuvo un vídeo hecho y derecho.

 

El Pupilómetro

Como os decíamos, La Oreja firmó con ‘Soledad’ todo un clásico. Que sí, una letra más hilarante, un tirón más de melodrama y sobre todo, un vídeo en condiciones le hubieran dado la pupila extra de la perfección, pero no vamos quejarnos: el quinto single de ‘El Viaje De Copperpot’ fue un trayecto estupendo por las mejores armas del grupo. No tenemos demasiadas quejas al respecto.


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