Pupilas En La Oreja | ‘Que Puedo Pedir’, cuando te falta un shup-shup, un qué sé yo






Sexto single de su álbum debut, benditos tiempos aquellos en los que se alcanzaba aquella cifra, ‘Que Puedo Pedir’ aún nos saca una sonrisilla boba.

Bienvenidos a la sección de la web que analiza pupilas, amigos de la estupidez congénita de nuestras secciones. En esta ocasión, vamos a aprovechar este apartado para ir repasando los 40 singles que La Oreja De Van Gogh nos ha dejado hasta la fecha -si lanzan un nuevo, lo añadiremos a la lista, aunque arruinará el cómputo redondo de 40-.

Para que os hagáis una idea, la intención es pasar por cada canción sin seguir la línea temporal en la que fue editada, con lo que vuestra favorita puede terminar saliendo en cualquier momento. Y sí, todo el mundo tiene una canción “favorita” de La Oreja De Van Gogh. En cada parada, analizaremos el single, el momento más Oreja, los vídeos oficiales y colocaremos la nota global de la canción con El Pupilómetro: a más pupilas, más nos habrá gustado el lanzamiento.

¡Preparad las pupilas, y arranquemos un nuevo visionado!

 

El single, ‘Qué Puedo Pedir’

Drama de autoría en La Oreja De Van Gogh: resulta que ‘Que Puedo Pedir’ la compusieron con la ayuda de Rafael Berrio, que dio forma a prácticamente toda la canción, pero la banda, al editar el disco, consideró que él era su Sia en el sótano y que para qué mencionarle. Evidentemente, el señor les pidió que centraran las pupilas en los créditos del tema, y el grupo reeditó el álbum citándolo como co-autor del tema.

Y sí, es una situación extraña pero es que La Oreja está tan acostumbrada a montar los discos en plan ‘yo me lo guiso, yo me lo como’, que se les fueron las cometas por el cielo y olvidaron mentar al pobre hombre. Y luego con qué libreto va uno a pedir dinero a la SGAE, ¿con una fotocopia? Hombre, por favor…

Dramas autoriles a un lado, ‘Que Puedo Pedir’ era un auténtico bop de la segunda mitad del debut del grupo. Tenía influencias de pop vintage, sonidos psicodélicos -de hecho, en el Básico 40 de aquella época, el tema se presenta con una intro en la que cualquier diría que eran Beck en ‘Midnight Vultures’-, y un estribillo pop-rock de lo más La Oreja. Y por supuesto, el ‘shup-shup’ infalible.

Después de la primera mitad, por supuesto, de pronto son ellos Metallica y meten un sólo de guitarras que Amaia Montero resolvía fatal por aquella época, cuando su presencia escénica y la del pie de micro eran similares. “¿Qué coño queréis que haga mientras?” parecía preguntarse siempre que llegaba esa parte.

 

El momento más La Oreja

No podíamos quedarnos sino con este:

“Dime qué puedo pedir,
no tienes, no tienes nada que me
haga seguir,
te falta un shu shu o un qué se yo
.”

Y llega el debate: ¿te falta un shu-shu, un shoop-shoop, un chup-chup, o qué demonios es lo que te falta? Claro, es que no sabemos si realmente Amaia pronunciaba tipo Cher en ‘The Shoop-Shoop Song’ o era otro tipo de onomatopeya. Y como no es lo mismo cocer que enriquecer, pues abrimos el debate para que vosotros también nos comentéis qué es lo que le faltaba al ex amante de Montero.

Y luego el tremendo shade la frase en sí: “dime qué puedo pedir, no tienes nada”. Tu imagínate entrar a un VIPS y decirle al camarero, “la carta por favor”, y que cuando el señor te la traiga, le respondas “dime que puedo pedir, no tienes nada”. Y él “bueno, las croqu…”,

“TE👏FALTA👏UN👏SHU👏SHU👏UN👏QUÉ👏👏YO👏.”

“Disculpe señorita, de eso no tenemos. Pero si quiere Vips Club sin lechuga y tomate…”

 

Así era su vídeo

¿Pero qué vídeo queréis que tuviera aquel tema, si la agenda de La Oreja De Van Gogh iba a mil por hora? Vale, es una excusa de mierda porque más tarde grabarían uno más para otro single, de acuerdo, pero este no lo tuvo.

Lo que tuvo fue esta actuación que os dejamos para la Gala de La Hispanidad (benditos años noventa horterísimos) en la que vemos el arranque de varias cosas: la Amaia más maquillada (“que si me opero la cara… cambio radical, dicen, ojo, cambio radical”) y amante de las chaquetas de cuero de colores con las que la identificaríamos un par de álbumes más tarde.

Ella, visionaria.

 

El Pupilómetro

Evidentemente, ‘Qué Puedo Pedir’ no es un clasicazo de La Oreja De Van Gogh -de hecho, no la tocan en tour desde el primer disco, pobre dilema del shu shu-, pero tienen un encanto de tono cómico indiscutible, con lo que vamos a otorgarle cuatro rotundas pupilas.


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