‘Pol Granch’ | El verdadero ‘Factor X’ del ganador del programa






Pol Granch se posiciona como uno de los artistas pop más interesantes de la nueva ola con su primer EP: si este es el primer paso a un disco completo del estilo, queda mucho por descubrir en él.

Visto el contenido del primer trabajo de Pol Granch, es una verdadera pena que el cantante llegara a ganar un ‘Factor X’ de Telecinco donde lo más relevante fue comerle el donut a una pareja de divertidos nerds, en vez de un ‘Operación Triunfo’ de Televisión Española donde su fanbase podía haber sido el que realmente merecía el francés.

Claro que también es cierto que, posiblemente, de haber participado e incluso ganado este segundo formato, las prisas por el lanzamiento de su debut no hubieran permitido que se le diera forma a algo como ‘Pol Granch’, y Dios sabe qué hubiera salido de todo aquello. Así que en cierto modo, tiene algo que agradeces a ese tísico 9% que siguió la final en la que se le coronó.

Meses después, el artista pone a la venta una colección de 6 canciones, bajo su propio nombre como título, y sólo lo publica en formato digital. Es decir, una carta de presentación sin grandes alardes pero con mucho buen gusto, como para ir abriendo camino a un proyecto que se consolide con este primer paso. Desde luego, el artista ha dado motivos de sobra para que la industria siga dándole oportunidades.

Antes de seguir hablando del contenido del EP, parémonos a ver los tres datos que mejor lo describen.

 

No inventa la rueda, pero la pone a rodar en condiciones

El disco de Pol Granch podríamos haberlo escuchado antes: de hecho, no es muy distinto de lo que Dani Fernández, Manel Navarro o Álvaro Soler pueden venir presentando en los últimos meses, salvando las evidentes distancias de un perfil a otro, y de cada uno al suyo.

Pero tampoco hace falta ser el impulsor de un estilo para sacarle todo el jugo: en ‘Pol Granch’ las guitarras suenan nítidas, la percusión cristalina, cada beat está pensado para que saque brillo a las composiciones, y es que Paco Salazar, productor del proyecto, ha conseguido que cada segundo del EP sepa, precisamente a ‘Factor X’.

Un Dios-sabe-qué que hace que Granch destaque frente a la competencia, aunque no todo queda en manos de quién está en la sombra: el fraseo del cantante en canciones como ‘Late’ o ‘Perdón Por Las Horas’ es impecable, y hace de él un intérprete fantástico aunque a veces abuse de vicios como esa dicción desganada tan típica del pop-rock de nuestra industria.

 

Demuestra un indiscutible gusto para todo el proyecto

Como decíamos, la producción es maravillosa, pero todo el envoltorio del trabajo es una delicia para los sentidos: no sólo se escucha bien, sino que también es visualmente una gozada: las carátulas de los singles, la del propio álbum y toda la estética que lo rodea son igual de sencillas que el contenido e igual de eficaces.

Da gusto descubrir un debut -especialmente salido de un talent show- en el que el artista se conoce bien, y lo demuestra no sólo en lo estrictamente musical. Puede que en los vídeos para cada single le falte dar alguna puntada de perfección, pero incluso en esos golpes de encanto naive (la referencia a ‘Eternal Sunshine Of The Spotless Mind’ de ‘Perdón Por Las Horas’ a pesar de su más discutible resultado) da Granch en el clavo.

 

En español o en francés, igual de bien

Pol Granch incorpora algunas estrofas de su lengua natal a su EP, y la verdad, es que añade un punto de personalidad que también se deja sentir en la composición de algunas melodías, y le añade un valor extra a sus composiciones. En ‘Desastre’ reparte su declaración de amor en español y francés, y conquista a quien la escucha en ambas lenguas. Lo mismo le compras una paella que una baguette, es increíble como el salto de un lenguaje al otro resulta perfectamente natural en esa canción.

 

Lo único que resulta una pena en su puesta de largo es que el EP no se haya convertido en disco completo con un puñado de temas más, porque estamos convencidos que de esas sesiones de creación hubieran salido unas cuatro o cinco canciones extra que hubieran terminado de dar forma a un disco de debut fantástico.

Las baladas ‘Un Sitio Aparte’ y ‘Cementerio De Gigantes’, la primera guiada por una base de piano y la segunda por acordes de guitarra, demuestran que también en España sabemos tratar el género sin caer en clasiquismos y poniéndole un punto de modernidad y épica -especialmente en ‘Cementerio’, que cierra el álbum-; canciones más pop rock como ‘Nadie’ tienen un punto de nostalgia muy bien traído, y los singles, de los que ya hemos hablado antes, sólo necesitarían de apoyo mediático para ser auténticos hits.

Pol Granch merece haber llegado para quedarse, porque el mainstream español no va sobrado de productos pop tan fantásticamente formados. Esta colección de canciones son un gusto de escuchar en repeat.

 

Temas clave: ‘Perdón Por Las Horas’, ‘Desastre’, ‘Cementerio De Valientes’.


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