Parémonos, por un momento, a hablar de la actuación de Ally Brooke en los Premios Kids’ Choice






La componente de Fifth Harmony pasó un momento complicado en los Kids’ Choice: no se coló en la gala, actuó en playback, con problemas de sonido y frente a una audiencia claramente inapropiada para la canción.

Los Premios Kids’ Choice no es que nos interesen una barbaridad: los chicos de Nickelodeon los entregan anualmente, pero con el universo de estrellas tipo Disney bastante desaparecidas, el peso de sus galas ha ido perdiéndose en el tiempo hasta llegar al día de hoy. Sin embargo, una actuación de este año merece un análisis, aunque sea de forma algo tardía: Ally Brooke acudió a la gala a presentar su single, ‘Low Key’.

Bueno, decir que llegó a la gala es mucho, porque la arista se tuvo que conformar con actuar en la alfombra naranja, mientras Migos, Dj Khaled o un número musical de ‘Bob Esponja’ sí conseguían colarse en el escenario principal. Y aquí arranca el cringe: la actuación de Ally Brooke fue realmente vergonzante, y no únicamente por sus escasísimas dotes como estrella del pop wannabe.

La artista tuvo que presentar su primer single en solitario con enormes problemas de sonido en la emisión: durante buena parte de su performance, se escuchan las conversaciones del público y presentadores del evento, dejando su canción en un incómodo segundo plano, como si fuera la música que escuchas en un garito mientras intentas hablar con alguien. Sumado a esto, la cantante actuó con un más que evidente playback, haciéndolo aún más evidente cuando hacia el final del tema trató de marcarse algún ad-lib aprovechando el micro abierto. Es 2019, actuar en playback es tan antiguo como todo su proyecto artístico, que rezuma principio de los dosmiles en el peor de los sentidos.

Y después, abramos el melón principal de la actuación: ¿es que nadie va a pensar en los niños? Sólo podría haber sido peor si hubiéramos puesto a Madonna a cantar ‘Erotica’ en lencería, golpeando con una fusta a sus bailarines. Frente a una audiencia de niños que dudamos bastante que alcanzaran los dos dígitos de edad, Ally Brooke presentó un tema de importante carga sexual, con movimientos de baile tremendamente inapropiados para la edad a la que se dirigía. Todo esto con la canción cantada con el timbre de una actriz de doblaje de porno noventero alemán.

Una fantasía por la que alguien, imaginamos, habrá sido despedido, pero que sigue haciendo de Ally Brooke el proyecto pop más hilarante de los últimos años. ¿Realmente alguien imagina, en su delirio, que esto va a llegar a funcionar en algún sentido?


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