‘Operación Triunfo 2020’, la edición más surrealista del concurso

La Academia de ‘OT’ cerró sus puertas, los concursantes volvieron a sus casas y el programa cierra su edición más surrealista con la promesa de volver. Pero, ¿lo conseguirá del todo?

Ayer cerraba las puertas la Academia de ‘Operación Triunfo 2020’ tras un momento melodramático en el que Noemí, que no podía ni acercarse a los concursantes, les leía el comunicado de RTVE y Gestmusic al respecto. Según este, los chicos se volverían a sus casas para una reapertura de la Academia cuando la crisis sanitaria haya quedado superada. Pista:no.

Idos haciendo a la idea de que si ‘OT 2020’ se retoma, será en forma de gala especial para elegir al ganador y muchísimas gracias a todos por haber participado. Porque lo de la crisis sanitaria no es como un single de Madonna, que se habla de ello 14 días y después si te he visto no me acuerdo. Esto es más bien como Madonna, pero en otro sentido. Es como Madonna en ‘Hard Candy’: que se nos va a hacer la hostia de largo.

‘OT 2020’ queda clausurado por motivos ajenos a su audiencia e impacto social, pero desde luego será recordada como la edición más surrealista del concurso hasta la fecha. Hagamos un repaso de lo que ha ocurrido para conseguir dejar en bragas a aquel ‘OT’ de Pilar BlondeGuy, que por no ser, ya no es ni el único cancelado.

 

Los héroes y villanos

España ha vivido el último ‘OT’ -y cuando digo España, digo la audiencia de entre 13 y 24 años, que le dio casi un 33% de share a la última gala- como una historia de vencedores y vencidos, de héroes y villanos, del dualismo entre la España de los tiempos modernos y la que empieza a oler un poco a polo verde de Iñigo en ‘GH 2000’. 

Por un lado, la batallita de Ariadna y Eli. La abogada de las causas perdidas y la bully de manual. La que se metía en todos los fregaos hasta el punto de poder haber sido imagen de Fairy y la que lo único que te metía, como te descuidaras, era mano sin que le hubieras dado permiso. Y fue Ariadna la primera expulsada, sí, pero al menos no lo fue con un 92%. Lo fue porque pasó una semana con una pésima actitud hacia el concurso, con la voz hecha un trapo y compitiendo contra una guaperas de colección de cromos. Eli estuvo a punto de ser invitada a salir por la puerta, pero al final, la puerta se abrió tras su primera nominación.

Igual que con Jesús, a quien no le hizo falta tampoco más que un toque del jurado para verse en la calle con un 18% del apoyo público. Fue el villano de Gèrard, el adorable nerd que contaba con su espíritu cuqui, su romance en cámara, su voz de ídolo de masas y su sonrisa tímida y cautivadora. El millennial six pack. En cuanto se hartó de su némesis, levantó la voz  y el público se levantó a aplaudir y apoyarle de forma masiva con sus votos.

Pero no sólo ha habido villanos entre los concursantes: Estrella Morente causaba la polémica televisiva del año aprovechándose del momento y dejando en bragas a la compañera a la que debía ayudar y Natalia Jiménez se marcó una vuelta a España en la que, por si las moscas, esperamos no hubiera gastado la última página del pasaporte. Lo suyo va a ser más el taco y el mariachi que lo de ganarse el favor del público patrio.

 

La pasarela en silla de ruedas

Samantha no es la primera persona en romperse algo en ‘Operación Triunfo’: ya hubo una lisiada en ‘OT 2003’, pero a ella le pidieron amablemente que abandonara el concurso por su lesión. A nadie le importó, porque ¿quién demonios estaba viendo ‘OT’ en 2003? Aquella edición también tenía su Flavio particular, Vicente, y en cierta medida, también tuvo a su Samantha.

Sin embargo, la valenciana ha sido la primera concursante en cruzar la pasarela en silla de ruedas entre vítores del público, satisfecho con su pase en ‘Girls Just Wanna Have Fun’. Anajú, que estaba de pie durante la actuación, cayó nominada. Ventaja de romperse la pierna y no romper la escala de notas.

 

El himno que no lo era realmente

Tampoco ‘OT 2020’ es el primer ‘OT’ sin himno per se. De hecho, son muy pocas las ediciones que cuentan con un himno real: ‘OT 2001’ tuvo ‘Mi Música Es Tu Voz’, ‘OT 2002’ la fallida ‘Un Segundo En El Camino’ (tragada por el éxito del cover de ‘La Fuerza De La Vida’), ‘OT 2008’ hizo ‘Agua’ para la Expo de Zaragoza y las nuevas ediciones nos dieron ‘Camina’ y ‘Somos’. El resto de ‘OT’s lanzaron covers o canciones impuestas (‘Música’, ‘Te Doy Todo’, ‘Ojalá Que Llueva’, ‘Adelante’…), pero no tuvieron himno oficial.

Tampoco este año los concursantes han conseguido ponerse de acuerdo para contar algo, curiosamente en la edición a la que más peso se le ha dado en el tema de composición. Los alumnos se decidían por la fallida ‘Díselo A La Vida’, que como hit no ha calado lo que cabría esperar. La canción era a la vez el supuesto himno de la edición y el primer single de Rafa Romera. Por ahora, sumándoles cuenta con 1,5 millones de escuchas. ‘Somos’ suma hasta ahora 4,5 millones y ‘Camina’ 11,7 millones.

 

El ‘OT’ del poliamor

«Nos hemos enrollado todos«, llegaba a decirle Samantha a Nia al oído en un ensayo con Manu Guix al piano. Nia le pedía rápidamente discreción, explicándole que los micrófonos lo captaban todo. Pero es que más que carpetas, lo que ha habido en ‘OT 2020’ ha sido una papelería entera. Os haríamos un gráfico explicando quién ha estado con quién, pero sería un absurdo con tantas flechas cruzadas que os plantearíais si realmente esto era ‘OT’ o era ‘Al Salir De Clase’.

De primeras, los shippeos más comentados y evidentes fueron los de Maialen y Bruno, Eva y Hugo, Anne y Gèrard, Nia y Jesús, y Samantha y Flavio. Como si fueran pocos, vaya. Pues imaginad que hay más factores cruzados de por medio.

 

La gala desde casa

El momento más surrealista de la historia de ‘OT’ -de nuevo nos va a perdonar toda aquella edición de Pilar BlondeGuy- se daba el pasado domingo: los concursantes actuaban vestidos de gala (madre mía, Lidi) pero sin salir de la Academia. Se llevaban los decorados de las performances, aunque el principal atrezzo de las mismas terminaran siendo las caras de hastío de Noemí. Ella copresentó el programa con la ayuda de Roberto Leal, que en absoluto había tenido la visita de un equipo en casa que le montara todo el paripé de focos y cámaras.

Sin nominaciones o expulsión, porque dónde iba a ir el expulsado, el jurado formado por Nina y Miqui Puig resultó funcionar mejor que en la emisión normal. También las entrevistas funcionaron mejor y todo fluyó con bastante mejor ritmo que en la gala. ¿No es planteable un cambio de formato, al menos en que los profesores formen más parte de la gala en sí? ¿No tendría más sentido que ellos funcionaran incluso como jurado?

Es cierto también que hubo más juegos de planos y se mostró más la reacción de compañeros y allí presentes, lo que ayudó a conectar más con las actuaciones y el guión del paripé académico.

 

‘OT 2020’ cerró con la promesa de un comeback tarde o temprano, pero algo nos dice que ese comeback no será en la Academia. Y si lo es, desde luego no durará el mes que al programa le quedaba por delante.


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