Olvida las peticiones del colectivo LGTB+ y del Black Lives Matter… ¡Jess Glynne está siendo discriminada!

En la imagen, las activistas Jessica Glynne y Rosa Parks se niegan a ceder su asiento a un blanco y a una persona con vaqueros en el autobús. La cantante está siendo discriminada.

Jessica Glynne es una mujer que sufre discriminación. Sí, sí, como lo escucháis. La discriminan. ¿Y todo por qué? ¿Porque lleva dos años lanzando remixes de ‘Hold My Hand’ con diferente letra y por fin alguien ha caído en la cuenta? ¿Le ha dicho alguien que los pelirrojos son hijos del demonio? ¿Es acaso zurda? ¿Es negra como Halsey? ¿Latina como Christina? Pues no, Jessica Glynne es blanca, cis, joven, esbelta, rica y famosa.

¿¡Entonces cómo demonios la han discriminado?! Pues por ir en chándal. La típica discriminación hacia la gente que va en chándal que claro, así acaban los pobres en guetos como Decathlon o Kiabi, porque necesitan un lugar en el que sentirse a salvo. Probablemente Jessica ha recibido el apoyo de otra gente en chándal, como Melanie C, la Picante Deportiva, o la alpinista Edurne Pasabán.

Veamos qué ha ocurrido entre tantas tonterías. Jess Glynne quería cenar. Iba echa unos zorros. Se presentó con un amigo en un restaurante chic. El restaurante chic que le dijo que muy moderna, muy mona, pero que en peto no venga. Y ella se indignó y subió el siguiente mensaje a redes:

» Queridos Sexy Fish London. Me presenté en vuestro restaurante con este aspecto y nos mirasteis a mí y a mi amigo de arriba a abajo y dijisteis que no podíamos entrar y vuestro restaurante estaba vacío. Entonces fui a Amazonico, que nos acogió a mí y a mi amigo con puro entusiasmo y tuvimos una comida de lujo con un servicio estupendo. Sexy Fish London, por favor, revisad si así es como tratáis a la gente, porque es grosero, fuera de lugar, vergonzoso y definitivamente no invita a volver. Nos hicieron esperar y dos miembros del personal vinieron a mirarnos y tomar una decisión basada en nuestra apariencia. Creo que la actitud de su personal debe cambiar ya que eso fue pura discriminación. Gracias y adiós. «

Claro, no ha necesitado de demasiado tiempo para que la gente le diga que si va echa unos zorros, igual en vez de al Ten Con Ten se tiene que ir al Mesón Menchu. Y que quizás la palabra «discriminada» es terrible en este contexto. Y entonces ella ha subido un clip pidiendo disculpas porque se equivocó en el uso de la palabra, pero diciendo que «quería quejarse del trato que la dieron». 

Hombre chica, pues te decimos una cosa, nos presentamos nosotros en Loewe vestidos de Mariah haciendo de Eminem en ‘Obsessed’ e igual también nos miran un poco raro. Lo mismo la cuestión es elegir mejor dónde se va y cómo. Que, según parece, el restaurante dejaba muy claro el dress-code desde el principio.

El restaurante no se ha pronunciado, pero su último post en Instagram ha recibido numerosos comentarios a favor y en contra. Parte diciendo que siempre han sido amigables y que nadie quiere ver a alguien andrajoso al lado en una cita chic, y parte diciendo que ya está bien de discriminar a la minoría del chándal, que suficiente aguanta día a día por las calles.


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