Melodifestivalen 2018 | Primera Semifinal

El Melodifestivalen arranca para elegir la canción sueca representante de 2018 del país en Eurovisión, y el nivel no ha estado precisamente por las nubes.

Para lo que suele ser el Melodifestivalen en Suecia, un espectáculo que ni en Premios Musicales de este país existe, el nivel de las canciones de la primera semifinal ha sido algo discreto, por no decir que ha sido el cariño de toda esta gente.

Una abuela country, una mamarracha por las nubes, una más moderada, una más coreografíada, un muchacho con el vídeo ya hecho y un festín en pleno escenario para la primera semifinal de la pre sueca.

Por recordaros el funcionamiento de la pre sueca, de las 7 canciones, 2 pasan directas a la final, 2 pasan al Andra Chansen -una segunda oportunidad- y 3 terminan directamente eliminadas. Vamos con el análisis de lo ocurrido durante la noche de hoy, arracando con el scoreboard de los resultados, y después, el comentario tema a tema.

 

John Lundvik | My Turn

Ha arrancado muy sobria al piano, y poco después, John se ha levantado para darle a todo un toque más de medio tiempo y menos de balada de ganador rándom de talent. Como balada para un concurso televisado tiene su encanto, pero ni ha sido una gran canción, ni los primeros planos de Lundvik en cámara eran lo suficientemente encantadores como para mantenernos pegados a la canción. Eso sí, a melodramático no gana nadie al muchacho, que por poco le da un ataque cuando lo han nombrado finalista.

 

Benjamin Ingrosso | Dance You Off

La versión sueca de Charlie Puth se ha presentado con el vídeo ya hecho, una puesta en escena brillante, con un juego de baile y coreografía que han hecho que su propuesta fuera la mejor de la noche, pero para ser honestos, tampoco lo tenía tan difícil. La verdad es que, como canción, nos gustó más su propuesta del pasado año, pero es cierto que en este uno recordará fácilmente el numerito. Pop sofisticado e imagen trabajada, lo mejor de la preselección de hoy.

 

Renaida | All The Feels

Y por fin llegó un hit contundente a la gala. Renaida se ha presentado en el escenario con un look fastuoso, entre las TLC del 99 y una muchacha adicta al trap, toda decorada con motivos naranjas, y se ha entregado a un númerito de soul-dance, que tenía el típico -y tópico- drop de las canciones de baile del momento. Puede quedar perdida entre otras 20 canciones iguales en Europa, pero la puesta en escena nos ha gustado como actuación aislada.

 

Sigrid Bernson | Patrick Swayze

El look, bastante Ariana Grande, la canción, bastante Geri Halliwell creyéndose guay. Ha estado bien como momento petardo, pero alguien joven mentando a Patrick Swayze es, como poco, un poco cringy. Mucha coreografía, mucho color ácido y sin duda, la petardada pop sueca más evidente de la gala. Tiene su gancho, pero realmente, como canción la vemos más graciosa y disfrutable bailando que en Eurovisión.

 

Kamferdrops | Solen Lever Kvar Hos Dig

La vida en una sola performance. Una lluvia de droga. Una mina para que Gloria Serra investigue. Una muchacha con chandal de táctel, vestida de unicornio, con una peluca de Sia, cantando un tema como etéreo, como si Enya se hubiera puesto de MDNA -que no de MDMA-. Para colmo de males (bienes, en realidad), en medio de la actuación, un truco de magia la partía por la mitad, el que tocaba el saxo ardía en llamas y salían clones suyas hasta debajo de las piedras hasta formar una girlband de adictas a las setas halucinógenas.

 

Kikki Danielsson | Osby Tennessee

Que alguien nos explique la fascinación de los suecos por colar algún bodrio country de un mayor de 60 en sus preselecciones. La abuela de la Miley Cyrus de ‘Younger Now’ se presentaba con sus mejores flecos dorados, su mejor chaqueta dorada, su mejor banda del centro de Día, y cantaba una nana de influencias americanas al público presente. Fantástico, ¿dónde está en botón de skip cuando hace falta? ¿¡Dónde!?

 

Edward Blom | Livet På En Pinne

No hemos entendido una palabra de lo que ha cantado Edward, pero casi estamos agradecidos de que haya sido así. Ha sido un cruce entre un número de ‘Moulin Rouge’, uno de un musical en el que Gisela pudiera llevar el peso de la protagonista y el banquete de ‘La Bella Y La Bestia’ siendo él la mesa al completo. Un auténtico despropósito que nos ha dado ganas de comer pastel, eso sí.


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