Melodifestivalen 2018 | Cuarta Semifinal

El Melodifestivalen cierra su ciclo de presentación de canciones con la última semifinal, y ya podemos decirlo alto y claro: las cosas están entre Benjamin Ingrosso y Mariette.

Madre mía, Suecia. El nivel de Melodifestivalen 2018, cuyas canciones conocemos ya a estas alturas por completo, está siendo nefasto. En la gala de anoche, apenas la aparición de Mariette puso un poco las cosas en orden, pero el país siguió votando con el orto. Eso sí, al menos la muchacha pasó a la final directamente, que mucho nos temimos, por un momento, que fuesen a dejarla fuera.

Arrancamos el análisis de la noche con nuestro scoreboard y después, la valoración de cada actuación:

 

Mariette | For You

Mariette fue la única de las concursantes con un tema y presentación que parecían estar a la altura de la preselección sueca. Montada sobre una pirámide, y vestida como si Jessica Lange hubiera sacado sus mejores trapos de 2001 del baúl de los recuerdos, la muchacha ejecutó un tema pop con coreografía teatral, y mucho efecto de luz por aquí, pantalla LED por alla. Eso sí, la canción puede sostenerse sola. De cara a Eurovisión, si es que llegara al festival, que lo dudamos, la animaríamos a buscar una alternativa al tema de la plataforma.

 

Rolandz | Fuldans

Ay, de verdad, qué hartazgo ya, 60 años de Eurovisión y todavía no sabemos diferenciarlo de ‘El Club De La Comedia’. ¿Pero qué necesidad hay de que algo resulte pretendidamente gracioso en un festival de canciones? ¿Podemos pasar ya página de este tipo de propuestas? ‘Fuldans’ fue el enésimo ejercicio de estupidez de una preselección. Por no tener, no tenía ni algo de original, que ya que intentaba resultar cómico, podía habérselo currado más. Los suecos aquí votaron con la vejiga.

 

Felix Sandman  | Every Single Day

El Ed Sheeran de la preselección de este año tuvo que ver frustradas sus expectativas de pase directo a la final con la clasificación de la payasada de Rolandz. Una pena, porque, aunque su canción era de lo más previsible y tampoco es que inventara la pólvora, el muchacho puso en escena una de las pocas propuestas audibles, no ya de la noche, sino de todo el Melfest de 2018. Y además, no olvidemos que hablamos de un país que consideró ‘If I Were Sorry’ una de sus claves para la victoria eurovisiva hace unos años, y no andaron muy desencaminados.

 

Olivia Eliasson | Never Learn

Cuidado con esta actuación, porque puede colar por lo petardo y por ser una muchacha rubia bailando pop, pero es una auténtica chapuza. De hecho, para nosotros es la mayor chapuza de la edición. Es posible que ‘Never Learn’ sea la peor canción que se ha presentado este año al festival: su beat no tiene ni pies ni cabeza, su producción es un cuadro, y da la impresión de haber sido compuesta en 5 minutos por dos niños de 15 años y un Audacity. No funciona la melodía, no funciona el ritmo, no funciona su intérprete, no funciona la puesta en escena, y a pesar de todo, como os decimos, hay que tener cuidado: a Suecia se la colaron y fue a la repesca.

 

Elias Abbas | Mitt Paradis

El pobre Elias llegó tarde con la enésima propuesta latino-tropical del Melfest de este año, y lo invitaron rápido a abandonar la casa. Su coreografía básica no pasó los filtros suecos, y es que ya existía cierta saturación con el rollo caribeño que no permitió que esta canción encontrara su hueco. Fue simplemente ramplona, pero para tenerla de fondo tampoco resultaba molesta, que ya es más de lo que se puede decir de algunas otras.

 

Emmi Christenson | Icarus

Eurovisión 2002. Hay que tenerlos bien puestos para presentarse al Melfest con una propuesta tan hortera y antigua, con todos los detalles eurovisivos posibles: la tela con viento que es al tiempo proyector, el falsete imposible, la ópera pop, el estribillo épico y los fondos dorados con fuego. Chica, dónde crees que vas, como le diría Lady Gaga a ‘Joanne’.

Felicia Olsson | Break That Chain

La otra canción fumable de la última semifinal fue la de Felicia Olsson, que sin embargo, también se quedó fuera del pase a la final. Y ojo, lo entendemos, porque era fumable, pero no tenía la más mínima opción de victoria, era el clásico corte que escuchas de fondo y resulta amable, pero no va a ganar. No era ambicioso, era simplemente accesible, multitarget, de estas opciones que, con el dolor de nuestro corazón, entendemos que queden eclipsadas por auténticos temazos o incluso payasadas en directo.


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