Marilia Monzón se presenta como líder de la tuna para ver ‘La Realidad’

Marilia Monzón sigue por su senda del folk-pop con ‘La Realidad’, en cuyo vídeo se acerca al estilismo tunero y el espíritu de la misma. En un salón vacío, la artista acaba cargándose un cactu de nuestra casa. Os explicamos cómo.

Veamos:

  • Vestirse a medio camino entre lo elegante y lo hippie. Check.
  • Resultar vagamente mexicana, pero sin apropiarse de ello. Check.
  • Llevar el pelo tenso. Check.
  • Cantar al desamor. Check.
  • Tomarte un chupito para pasar el trago. Check.
  • Acordeón. Check.

Marilia Monzón, Marilia La Buena, la que no va de meteoróloga, cumple todos los requisitos para venirse como líder de una tuna salmantina, sin ser ella nada de esas cosas, en ‘La Realidad’. La mujer se mira al espejo indecisa, sin saber muy bien si quiere salir a cantar a un escenario vacío en el que la espera una silla de oficina y un micrófono con cable, de esos que dan credibilidad y la hacen parecer a una una estrella salida de los años 50 o la cantante de Blondie. En este caso lo primero, en el de Miley Cyrus lo segundo. Hasta que alguien se tropiece y se rompa una paleta no piensan parar.


podéis escuchar este y otro puñado de hits en nuestro a-list de spotify


Pero Marilia sale, vamos que si sale, se remanga su falda y se planta frente a los músicos a interpretar la amarga y minimalista ‘La Realidad’, un nuevo single que sigue la senda de los anteriores, por ese camino folkie-pop que tan bien le sienta después de un primer traspiés que queda ya en el olvido. Los últimos singles de Marilia han sido de esos de escuchar un domingo de lluvia, en un arranque de nostalgia y mal de amores que lo lleva a uno a tomarse un té mirando fíjamente el cactu que preside el salón. Cactu porque es uno solo y nos negamos a que no se le permita tener un singular.

Y Marilia acompaña con ‘La Realidad’, y en lo que ella sorbe un chupito de lo que es probablemente Trinaranjus aunque ejerza de whiskey, nosotros sorbemos el té y regamos el cactu hasta ahogarlo al pobre. Porque si las penas no se van, al menos se irá la planta. Alguien tiene que pagar por el mal rato que nos hace pasar la canaria. Aunque ‘La Realidad’ sea otro corte estupendo que se cuela entre nuestros favoritos de ella.


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