‘Love + Fear’ | Ni lo de Marina da para tanto amor, ni para tanto miedo






Marina Diamandis se deshace de los ‘diamantes’ en su época más «real» y publica un álbum dividido en dos partes que se excede en un par de detalles que le restan brillantez.

Marina And The Diamonds se ha quedado sin diamantes para esta nueva era, que presenta a la cantante sólo como MARINA, así en mayúsculas. Para su nueva puesta de largo, la cantante decidía dividir su cuarto álbum en dos partes, la de ‘Love’ -teóricamente más románticona- y la de ‘Fear’ -teóricamente más intensa-.

Marina se presentaba sin el disfraz de musa retro disco de ‘Froot’, el de producto de la fama de ‘Electra Hart’ y recuperaba, hasta cierto punto, un espíritu de debut que debía acercarla más a aquel ‘The Family Jewels’ con el que saltó a la fama. Lamentablemente, ‘Love + Fear’ ha sido su mayor fiasco comercial, y no parece que el público esté demasiado dispuesto a darle muchas oportunidades.

Una pena, porque, con varias escuchas, el oyente descubrirá que este reboot de Diamandis puede dejar más de un momento gozoso y un buen futuro cuando perfile sus ideas mejor. Veamos cuáles son los datos que definen el trabajo:

 

No es tan malo como cabía pensar

Tal cual. ¿Y de quién es la culpa de semejante percepción del público? De la propia artista y de los singles que lanzó como adelanto del disco, incluyendo el que le servía como colchón en el lanzamiento, ‘Orange Trees’. Las intentonas tropicales de Marina resultan, además de inverosimiles, bastante menos divertidas de lo que ella imagina, y terminan desconectando al oyente cuando parece haber cogido el ritmo del disco. Tanto ese tema como ‘You’ o ‘Karma’ en la parte de ‘Fear’ resultan bastante bobaliconas, y ‘Baby’, el único hit del disco, que realmente pertenece a Clean Bandit, surge en ‘Love’ como un pegote inconexo que no aporta al tracklist, sino que le resta.

Pero el disco cuenta con 16 canciones que lo sostienen, y aunque un 25% del mismo deje bastante que desear, el público sí tendrá a una Marina más reconocible en el 75% restante. Es decir, que aunque sus singles no lo vaticinaran así (‘Superstar’ también tiene un punto de pop básico poco atractivo), hay material en ‘Love + Fear’ capaz de enganchar a sus fans de toda la vida.

 

Tiene salida comercial si sabe gestionarlo

Y decimos «salida» en términos bastante relativos, porque el álbum ha reentrado tímidamente en el top100 británico esta semana, pero no tiene visos de retener la posición por más tiempo. Marina cuenta con el encanto pop de temas como ‘Enjoy Your Life’, que bordea lo Carly Rae Jepsen, o ‘No More Suckers’, que a diferencia de ‘Orange Trees’, sí consigue sacar una sonrisa cuando arranca su estribillo.

La canción más funcional del álbum en plataformas está siendo ‘To Be Human’, una balada al piano que rompe en un estribillo más instrumentado y que recuerda muchísimo a la primera Marina And The Diamonds, con lo que termina siendo un gusto, como la electrónica de ‘Emotional Machine’ o las delicadas ‘Handmade Heaven’ o ‘End Of The Earth’, donde lleva su expresión amorosa a la intensidad extrema marca de la casa («voy a amarte hasta el final, hasta el final de los días»).

 

Necesita una buena tijera

El problema de ‘Love + Fear’ es que necesita edición, y que el planteamiento base resulta demasiado complicado: el disco no necesita ni estar dividido en dos partes ni contener 16 canciones, porque muchas se pierden en medio del tracklist (‘Believe In Love’, ‘True’, ‘Soft To Be Strong’ o ‘Too Afraid’ pasan un poco sin pena ni gloria para cuando el disco alcanza su final).

Marina debía haber apostado por un trabajo más directo, pudiendo conservar el nombre y concepto, pero trenzando mejor su tracklist y definiéndolo sin tirar de relleno. Un álbum de 10-12 temas hubiera sido más que suficiente, y podría haber hecho que las canciones que no lucen tanto encontraran mejor su espacio.

 

Por tanto, cuando ‘Love + Fear’ termina, queda claro que Marina ha firmado su trabajo más discutible, un poco perdida entre lo que era y lo que quiere ser, un poco falta de la personalidad de discos anteriores, un tanto a medio camino entre todos ellos y sin dar en la diana de ninguno.

Pero también a su final, el oyente se da cuenta de que no todo es blanco o negro, y que la escala de grises de su carátula prácticamente define el trabajo: ni genera un profundo amor, ni aterra del todo. Lo que ocurre es que cuando un disco no termina de dejar una marca clara en quien está al otro lado del altavoz, es que algo ha fallado en su desarrollo.

Claro que también puede que semejante tibieza le fuera necesaria a Marina para volver a encontrar su camino en unos años.

Temas clave: ‘Handmade Heaven’, ‘Enjoy Your Life’, ‘Emotional Machine’


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