Los Eurosingles | 2016 | ‘Say Yay!’, de Barei

Barei se subió al escenario eurovisivo con la más moderna de las últimas propuestas españolas, pero la canción no terminó de calar entre los votantes. ‘Say Yay!’ fue injustamente maltratada.

Durante las próximas semanas, nuestra intención será analizar el paso de España por Eurovisión: sus éxitos, sus fracasos, sus delirantes puestas en escena… todo bajo nuestra particular lupa. Como no queremos que la historia se alargue hasta el próximo 2029, y con la intención de hacer más secciones de carácter estúpido, hemos decidido comenzar nuestra andadura eurovisiva en 1990. ¡Esperamos que disfrutéis de este viaje de 25 años!

 

La canción

Honestamente, es la canción más actual que España ha enviado en toda la década de los 2010s, con bastante diferencia sobre el resto. Recibió las habituales quejas de un puñado de eurofans, algunos de los que querían que Maria Isabel llegara al festival con la anual propuesta tipo Vale Music (de verdad, agotador), pero lo cierto es que Barei tenía una canción de corte Jess Glynne, poco después de que esta lo petara con su álbum debut, con lo que Europa todavía recordaba que el estilo estaba de moda.

El estribillo de la canción era una locura, y el increscendo estaba lo suficientemente bien marcado como para que el oyente fuera trasladándose por la canción con un subidón cada vez mayor, hasta que se le hiciera inevitable mover los pies como la propia Barei hizo en el escenario.

‘Say Yay!’ fue compuesta por ella misma, su pareja -el productor Rubén Villanueva– y el triunfito Victor Púa, que dieron forma a un tema sobre el sobreponerse a los malos momentos, con un mensaje positivo, empoderador, y en serio, ese estribillo, como un martillo en la cabeza de quien lo escucha. Fantástica propuesta la de 2016.

 

La puesta en escena

Ahí es donde le llovieron las críticas a España en 2016. Barei, desesperada por explicar lo que quería en el escenario sin que sus ideas terminaran de dar fruto durante las semanas de preparación, terminó preguntando a su equipo si “podía tirarse al suelo”. Y mira que lo que la cantante buscaba era, a priori sencillo: un ambiente del estilo del clip de ‘Hotline Bling’, con las pantallas en colores pastel cambiando al ritmo del tema.

Con las críticas por la puesta en escena y la realización -que habían mejorado bastante con respecto al primer ensayo, donde las coristas tenían un protagonismo desmedido-, Barei tuvo que sacar a la luz con storyboard que se había montado para su puesta en escena, y que fueron totalmente ignorados y cambiados por la que vimos allí finalmente. Y claro, actuando después de que Rusia se viniera arriba plagiando con exceso de presupuesto el ‘Heroes’ de Måns Zermerlöw, pues lo de Barei supo a poco y el truco de la caída quedó de aquella manera.

Para colmo de males, no sabemos de quién fue la idea de la pantalla con efecto espejo, pero sólo una cosa: Eurovisión no es un programa de televisión realizado con el Movie Maker. Gracias.

 

El resultado

Creo que podemos decirlo, porque no solemos utilizarlo, y solemos ser bastante realistas con respecto a los resultados españoles, pero este año fue un robo para España. Barei quedó en una pésima 23ª posición con apenas 77 puntos, y lo que es peor: apenas 10 de esos puntos provinieron de un público que después colmaría de un notable número de reproducciones al tema, hasta hacerlo uno de los más populares post-festival en diferentes plataformas. Incomprensiblemente, se le dio la espalda durante la gala, y Barei quedó muy lejos del top5 que las casas de apuestas le auguraron inmediatamente después de su celebradísima actuación.

Aquel año, la victoria fue a manos de Jamala, que consiguió 534 puntos para ‘1944’, una canción que mezclaba el folk y el drum&bass y que consiguió emocionar al público eurovisivo, aunque no a nosotros, que no entendíamos la sobredosis de entusiasmo con una canción que nos parecía correcta, pero en absoluto digna de una victoria contundente.

Sin embargo, lo importante era convencer al público y jurado, y vaya si lo hizo. El jurado de 11 países -San Marino, Georgia, Bosnia y Herzegovina, Dinamarca, Moldavia, Letonia, Israel, Serbia, Macedonia (ARY), Polonia y Eslovenia- le dio los 12 puntos, y recibió los 12 puntos del público de San Marino, República Checa, Finlandia, Italia, Polonia, Hungría, que, por lo general, votó más en favor de Rusia (10 doces contra 6).

España se conformó con los 12 puntos del jurado italiano.

 

¿Qué fue de ella?

Barei consiguió un moderado éxito en España con ‘Say Yay!’, que sumó más de 4 meses en la lista de ventas, llegando a alcanzar el #36 y certificándose Disco De Oro. Después, la reedición de su álbum ‘Throw The Dice’ alcanzaría un modesto #28 que no dio los frutos que se esperaban tras el éxito del tema eurovisivo.

Desde entonces, Barei ha estado trabajando en la música sin volver a lanzar un disco, pero sí consiguiendo posicionar singles como ‘I Don’t Need To Be You’ en la radiofórmula -llegó a colarse en el top50 de las canciones más radiadas del país-. A pesar de ello, sus logros en escuchas quedan muy lejos del impacto de ‘Say Yay!’. Mientras el tema eurovisivo suma más de 21,8 millones de reproducciones, este siguiente single apenas alcanzó los 3,1 millones, y su más reciente single, ‘Worry Worry’, se sitúa en este momento en 1,9 millones.

Lo decimos desde que empezó con su era post-eurovisiva, pero Barei necesita volver a recuperar el groove que tenía durante aquella era: ‘Say Yay!’ y ‘Who Plays The Drums’ eran el camino a seguir. Veremos con qué sorprende durante 2018.


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