Con todo lo bueno y malo que conlleva, el vídeo de ‘Swish Swish’ es un absurdo

Katy Perry se adelanta por unas horas a Taylor Swift y lanza el vídeo de ‘Swish Swish’, con muchos cameos, demasiada edición y Nicki delante del croma.

Vale, el último vídeo de Katy Perry se ha convertido en el primer vídeo «de Katy Perry» de esta época. Hasta ahora la habíamos visto ponerse político-social en ‘Chained To The Rhythm’ y darle vida gastronómica a ‘Bon Appétit’, dos enormes vídeos que confirmaban que en esta era quizá no hubiera hits contundentes, pero sí iba a haber una videografía de caerse de culo, como suele ser habitual en la artista.

Con ‘Swish Swish’, eso sí, las opiniones han sido de lo mas diversas online: hemos leído que lo único bueno del clip es Nicki Minaj, que la gente esperaba otra cosa, que es una auténtica maravilla y que por fin la artista hacía algo divertido. No es raro esta diversidad de impactos del clip, porque posiblemente en ‘Swish’ pesaban mucho las expectativas previas al visionado.

Nosotros imaginábamos más o menos lo que se ha presentado, pero puede que no pensásemos en tanto cameo, tanta referencia teóricamente pop, tantos amigos de las presentaciones de la canción y sobre todo, tantísima edición. ‘Swish Swish’ es divertido, pero es un caos, que posiblemente gustará más a aquellos que se ríen con películas de Dwayne Johnson y esperan ver golpes, caretos y bastante sobreactuación. Es algo así como la versión americana de aquel partido de baloncesto de ‘Aquí No Hay Quien Viva’.

Y claro, Katy ha tirado de todas las herramientas posibles para hacer del vídeo un absurdo: algo de animación, algún efecto especial, e incluso ha incluido un meme en medio del clip, que entorpece la escucha y el visionado, pero añade bastante contexto como referencia temporal de cara al futuro. Nicki Minaj, por su parte, invitada de honor en la canción, ha debido grabar su trozo en un croma de no más de un metro de ancho, y Dios bendiga su capacidad para los primeros planos, porque la pobre no puede ni moverse en su aparición, que finge ser un espectáculo del descanso del partido -eso al menos ha estado bien traído-.

En cualquier caso, con el vídeo publicado, también hay una cosa evidente: visionado de nuevo, es cierto que el clip no es mucho más messy que ‘Last Friday Night’, y aquel, bien que nos lo comimos todos con patatas sin rechistar. Con la era ‘Witness’, el ruido está pesando más que el contenido.


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