Lanza a favor de… | ‘Witness’, el tropiezo que mantuvo a Katy Perry en pie

Hace ya un año que Katy Perry lanzaba ‘Witness’, un álbum que ha conseguido salvar los muebles a largo plazo, pero sigue a una enorme distancia del impacto de sus antecesores.

Hace ya un año, Katy Perry culminaba el comeback que venía prometiendo desde el final de la era ‘Teenage Dream’, cuando quemaba aquellas pelucas azules en los vídeos promocionales y anunciaba un nuevo comienzo que realmente quedó en nada en ‘Prism’. Abandonados los sonidos estríctamente pop, la americana demostraba que sus intenciones podían hacerse realidad y se presentaba con una nueva personalidad, asegurando que en ocasiones “odiaba a Katy Perry”.

Tras un arranque promocional de lo más criticado por sus metodologías, que incluyeron la emisión de un ‘Gran Hermano’ en directo a través de Youtube, Katy Perry salvó los muebles con hit y medio, vendiendo un millón a escala global y sumando más de 800 millones de escuchas en Spotify.

Un año después, y después de que la cantante pasara por España a presentarlo en directo, rompemos una lanza a favor de un ‘Witness’ que puede que no fuera lanzado en el mejor momento, o puede que estuviera condenado a darle un tibio nuevo arranque a Katy Perry.

 

Porque mantuvo el nivel de su videografía

Si hay algo destacable durante la era ‘Witness’ es que, con sus aciertos y fallos, al menos Katy Perry mantuvo el nivel de los vídeos que venía lanzando anteriormente. ‘Chained To The Rhythm’ no sólo tuvo un gran vídeo, sino que nos lanzamos a decir que tuvo uno de los mejores clips de los últimos años, mostrándose crítica con una sociedad pasiva antes diferentes situaciones de la actualidad. ¿Era Katy la artista que debía lanzar ese alegato? Es, al final, el debate que se cargó el lanzamiento, pero la estética y desarrollo del vídeo resultan indiscutibles.

Pero no sólo del primer single vive uno: incluso sabiendo ‘Bon Appètit’ más que muerto, Perry le lanzó otro clip espectacular a la canción, con ella siendo cocinada para deleite de unos Migos a los que el postre se les terminaría atragantando. Un vídeo en medio de una polémica sobre la homofobia de los raperos que de nuevo, mandó al traste el proyecto.

‘Swish Swish’ puso entonces la nota de humor, con un loquísimo partido de baloncesto que, de acuerdo, puede que fuera rizar el rizo del humor un poco, y que esa Katy Perry fuera ya más cosa del pasado que del presente, pero el esfuerzo y trabajo siguió ahí y terminó por dar sus frutos.

Y finalmente, ‘Hey Hey Hey‘, otro clip con buen presupuesto, cuyas ideas quizá no fueron bien desarrolladas, pero que siguió demostrando que Perry no se dio por vencida de primeras: todos los singles del disco tuvieron un vídeo a la altura que ella consideró.

De hecho, no habrá vendido demasiados discos, pero en visionados no hay quien la tosa: 1,5 mil millones de reproducciones en Youtube, dividas, por orden, en 497,6 millones, 506,8 millones, 458,1 millones y 89,5 millones.

 

Porque el “cambio” de Katy Perry no lo era tanto

Vale, de acuerdo en que puede que Katy Perry sacrificara en ‘Witness’ gran parte de su lado gamberro, y su sonido pasara a una electrónica popera algo más chic y alejada de hits inmediatos como ‘Teenage Dream’, ‘Hot N’ Cold’ o ‘Dark Horse’, pero ¿no había girado en esta dirección ya en parte de ‘Prism’? ¿No se veía venir ‘Witness’ como el siguiente paso a aquel disco?

En el fondo, el tiempo lo dirá, pero puede que recordemos este trabajo como el ‘Try This’ de Katy Perry. Aquel trabajo de Pink le servía como volantazo a la cantante, y también se la pegó de forma moderada, igual que en el caso de Katy. Quizá ya no levante cabeza de este proyecto, pero en su fracaso, tuvieron más que ver factores externos que los propiamente musicales.

Aún había material aprovechable en temas como ‘Déja Vu’, ‘Roulette’ o el tema que daba título al trabajo, no tan -TAN- alejados de algunas de sus propuestas previas. Pero claro, lanzado en mitad de la polémica de Migos, con un reality show terrible en Youtube, declaraciones sobre la salud mental de Britney y en medio de Swift-gate, nada era favorable a la era ‘Witness’.

 

Por lo espectacular del ‘Witness Tour’

Si algo fue fallido en el lanzamiento de ‘Witness’ inicialmente, puede que fuera la estética del álbum: si los vídeos y el sonido indicaban una cosa, el arte del disco iba por otro camino completamente distinto, entre lo glam y lo extraterrestre, entre la ciencia ficción y la biónica, que era lo único que podía tener que ver con su contenido.

La gira del álbum, sin embargo, sí acierta más con toda su estética, presentada mediante un inmenso ojo que todo lo vigila y frente al que sucede todo el concierto, que tira de muchísimo colorido y referentes artísticos a lo largo de todo el show. Es vibrante, es efectista y es muchísimo más cercano al look de ‘Chained To The Rhythm’, el que quizá debería haber imperado en todo el trabajo.

Con 115 fechas confirmadas alrededor de todo el planeta, Katy Perry puede respirar tranquila: los datos del disco no han sido tan fatídicos como para acabar con su estrellato, y todavía hay sed de su directo y sus hits. Sí puede añadir otro puñado más a esa lista, está por ver en los próximos años.


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