Lanza a favor de ‘Man Of The Woods’, el tropiezo en timing de Justin Timberlake

Justin Timberlake sufría el primer tropiezo de su carrera con ‘Man Of The Woods’, que no fue un rotundo fracaso, pero sí el álbum peor acogido de su trayectoria por crítica y público.

Que poco prolífico es Justin Timberlake en realidad: su carrera en solitario arrancó en 2002, pero desde entonces, apenas nos ha dejado cuatro álbumes de estudio, 5 si nos aferramos a la idea de que ‘The 20/20 Experience’ estaba compuesto por dos volúmenes. En 2018 publicaba su último largo, ‘Man Of The Woods’, pero los resultados no eran los que Timberlake acostumbraba a tener: el disco apenas rondaba el millón en Estados Unidos cuando su rodaje hubo pasado por completo -streams incluidos- y el resto del mundo no aportaba mucho más. UK, por ejemplo, apenas le daba 60k extras a su total, siendo otro de sus principales mercados.

El disco es recordado como el flop de Justin Timberlake, aunque la era se salvara con el éxito de su tour y con el de ‘Say Something’ -un tema que fue #9 en Estados Unidos y Reino Unido. Lo cierto es que su cuarto trabajo es de lejos el más irregular de todos los lanzados por el artista, pero aún y con esas tiene bastante tela para cortar.

Vamos a ver qué motivos nos da ‘Man Of The Woods’ para romper una lanza a su favor.

 

Las canciones no duraba 6 meses y tres semanas

Bien, para empezar, es el primer álbum desde su debut en el que los temas duran lo que una canción suele durar. La más larga, ‘Midnight Summer Jam‘, apenas sobrepasa los 5 minutos. La media del disco es de 4 minutos exactos por canción. Siendo Justin Timberlake, es más que un logro. Y la relativa concisión se deja notar, el paso por cada tema, incluso por los que menos destacan, es mucho más llevadero, se alcanzan antes los estribillos, se entienden mejor las estructuras. Hubiese sido un error absoluto alargar la mayor parte de las canciones que contiene el disco.

Eso ayuda a que ‘Sauce’ o ‘Higher Higher’ fueran bien digeridas y tuvieran toda la madera de single. Las elecciones de los mismos y el orden en el que fueron lanzados, ya es otro cantar.

 

Justin miraba hacía atrás y hacia adelante

Justin Timberlake es uno de esos artistas que mantienen una carrera lineal y coherente. Nadie espera que Justin Timberlake se reinvente, como tampoco se espera de Pink, Mariah Carey, Ed Sheeran, Ariana Grande… hay gente que simplemente encuentra el camino en lo que va siendo ‘su sonido’. Y esos arreglos de Timbaland tan Timberlake definen el sonido del último. De modo que que ‘Man Of The Woods’ se presentara como una reconversión country del artista -tanto en el imaginario como en algunos pocos cortes-, no ayudó a que el público entendiera el proyecto.

Porque en realidad, a grandes rasgos, es otro disco de Justin Timberlake: ‘Filthy’ recuerda a ‘Sexyback’ con las miras más en Prince, ‘Midnight Summer Jam’ es un medio tiempo clasiquísimo con sutiles referencial a ritmo bossa y la primera mitad del álbum podría ser perfectamente reconocible para cualquier fan de Timberlake, con la excepción, casi chorri-country, de la canción que le pone título al proyecto. Sirvió como paso adelante para Justin, pero en realidad siguió manteniendo su sonido base.

 

El fracaso del disco estuvo muy influenciado por motivos ajenos al mismo

Varios factores ajenos al propio disco afectaron a su fracaso, aunque su segunda mitad tampoco ayudó a que los críticos lo acogieran con los brazos tan abiertos como en el pasado: desde ‘Flannel’ y hasta ‘Young Man’, pasan cuatro canciones que tiene bastante poco que aportar al proyecto. Es cierto que, como disco, hubiera quedado más redondo con apenas 10 cortes. 

A pesar de ello, y de la discutible elección y timing de los singles, otros factores pusieron la zancadilla al álbum. Especialmente el movimiento ‘Me Too’, que se trasladó en críticas continuas a Timberlake por los casos Spears-Jackson y que le dieron muy mala prensa durante aquellos meses. Tampoco ayudó que el intentara darle la vuelta a la tortilla con el ‘feminista’ vídeo de ‘Supplies’. O que no aprovechara para zanjar los temas discutidos con una disculpa y una explicación.

Tampoco ayudo el aire country-americano del concepto del álbum: empezaba a resultar cansino, porque acumulábamos años de lanzamientos de artistas pop que probaban suerte sonando más orgánicos. Justin llegaba tarde a su propuesta. Además, se había separado totalmente del sonido de su último single de éxito, ‘Can’t Stop The Feeling’, que había sido suficientemente masivo como para terminar tragándose el disco entero que llegara después.


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