Lanza a favor de ‘Luces Y Sombras’, el proyecto pop de José Galisteo antes de que el pop fuera cool

En 2009, José Galisteo se lanzaba a la piscina con una España aún no inmersa en efecto del social-media en el pop: no pasó mucho con ‘Luces Y Sombras’, pero debería.

Era el año 2 A.A. en España. El año 2 antes de Auryn, la boyband que daría la vuelta a la tortilla en el consumo del pop en España. 2009 para la gente normal que no ponéis fechas en base a acontecimiento pop. Aquel año, sin Stan Twitter, sin tik-toks, siendo la radio y la televisión la única forma de dar promoción a un proyecto, arrasar con algo determinadamente pop era una tarea titánica.

Era el año de ‘Colgando En Tus Manos’, de hits de Melendi, Estopa, Macaco, Amaia Montero, La Quinta Estación, David BisbalJosé Galisteo, que venía de haber publicado un álbum de covers ochenteros como debut, lo tenía bastante complicado con su segundo disco, ‘Luces Y Sombras’, que para colmo de males se lanzaba de manera independiente. Evidentemente, ocurrió más bien poco con el trabajo del finalista de ‘OT 2005’.

Pero quizás debería haber corrido mejor suerte, y no lo decimos únicamente porque Galisteo pusiera los puntos sobre las íes recientemente a Verónica Romero tras su ‘Operación Cucú’, un momento que le hizo ganas puntos cual si fuera Loreen en Eurovisión, sino porque ‘Luces Y Sombras’ era un proyecto de lo más entretenido.

Hoy lanzamos una lanza a favor del segundo disco del churrero de ‘OT’ -¿pensabais en serio que no lo diríamos?- reconvertido en empresario y adalid del sentido común coronavírico.

 

Pop cheesy en español

Hace 11 años -ahora ya no tanto- el pop español todavía vivía bastante encorsetado. Tanto es así, que de hecho, los artistas pop que arrancaron con éxito pocos años después, llevaron a cabo sus carreras en inglés durante el 95% del tiempo. El pop en español era visto como una mamarrachez, pero en plan mal. Cuando lo que era era una mamarrachez, pero en plan bien. Inserte vídeo de Aramís Fuster diciendo «¡dejadme ser divertida!». 

José Galisteo supo coger el moderado estilo de su primer álbum, que se permitía sonar popero porque versionaba clásicos, y lo aplicó en un segundo disco hortera, híper comercial y absolutamente reivindicable. Contenía baladas Bustamanticas pero sin el tufillo Luismiguelero, medios tiempos R&B, chunda-chunda hiper efectista, y todas las letras -casi todas en español, excepto la de ‘Beautiful Life’- abrían la puerta de la adolescencia tardía de cualquier que estuviera escuchando el disco.

‘Luces Y Sombras’ era el viernes de texting con el crush, el sábado en la discoteca, el domingo bajo la manta, el lunes comiendo helado porque el crush no responde. Igual se le había terminado el mensamanía en la Blackberry.

 

Los bops, ¡los bops!

Los singles fueron un trallazo indiscutible. Todos ellos. Himnos de darlo todo bajo la ducha. Darlo todo bajo el glitter. Darlo todo en la piscina. ‘Lógicamente No’, ‘No Vuelvas’, una ‘Beautiful Life’ por la que los propios Auryn hubieran matado, el melodrama de ‘Mis Trampas’. Roser puso una piedra, pero lo de José Galisteo era ‘La Catedral Del Mar’. Era contenido de una Edurne espídica, pero en voz masculina. Era la apuesta por un pop-dance que tiene las de volver en cuestión de pocos años, porque en el bucle de siempre del mainstream le va tocando.

El disco lo cerraba un último bop, pero el clave de medio tiempo, ‘Ahora’, que era un poco Kylie, un poco La Prohibida, sólo que sin frases de 3:32 minutos por verso. ¿Y la canción que daba título al disco? Permitidnos sacar la brillantina del segundo cajón de la mesilla, porque chica, es la hora del empoderamiento en la pista de baile.

 

 

Era un proyecto indie

Me encanta el indie, me encanta Ruth Lorenzo. Lo más curioso del disco es que José Galisteo se marchó de Vale Music (god bless) y publicó el disco bajo su propio sello, pero quiso mantener un nivel interesante en producción, trabajando con Dabruk (productor de casi todos los triquinis de Natalia), Thomas G:Son (el 97,5% del ‘Melodifestivalen’ desde 1748), Tony Sánchez-Ohlsson (‘Quédate Conmigo’), los componentes de Andermay (‘Dime’) o William Luque (‘En Tu Cruz Me Clavaste’).

Y aunque el álbum no fuera precisamente un superventas, el hecho de que alguien salido del ‘OT’ de aquella época -nada que ver con el perfil de los actuales concursantes del talent- hiciera una apuesta tan directa por un proyecto en el que creía, bien merece un aplauso.


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