Lanza a favor de… ‘Life In Mono’, el trabajo más relajado de Emma Bunton






El tercer álbum de Emma Bunton se quedó lejos de los resultados de los anteriores, y ni siquiera está disponible ahora en plataformas digitales, pero aprovechamos para recordar que tenía muchos puntos a favor.

Emma Bunton está a punto de lanzar su nuevo álbum, ‘My Happy Place’, previsto para el 12 de abril, cuando ya nadie esperaba que la Spice Girl se decidiera a volver al mundo de la música, y menos aún en solitario. Centrada en su faceta de presentadora de radio y colaboradora ocasional de televisión, Emma Bunton regresa con un álbum de 8 versiones de clásicos y dos canciones inéditas, entre las que destaca ‘Too Many Teardrops’, su último lanzamiento, que nos devuelve a un sonido intermedio entre su segundo y tercer álbum.

Y evidentemente, todos recordamos con cariño aquel trabajo de 2003, ‘Free Me’, que con más de 140m unidades, es su álbum más vendido en el Reino Unido y el más Emma imaginable. La cantante grabó un álbum pop, pero tuvo el acierto de poner la mirada en los sonidos retro, tirar de producciones más bossa, con más arreglos tropicales, algún punto latino (¡incluso un dúo con Luis Fonsi!) y dio con la fórmula que mejor le iba a su voz.

Sin embargo, su tercer disco no funcionó como debía: su embarazo interrumpió la promoción apenas dos singles después de su lanzamiento, que además, se retraso unas semanas, llegando a las tiendas en una época navideña que destrozó sus posibilidades: en pleno diciembre, ‘Life In Mono’ se quedaba con un lamentable #65 en las listas, aunque la realidad es que debutó con 13.000 copias, apenas 8.000 copias de diferencia respecto a su debut, que fue #4 en 2001. De hecho, el disco ronda hoy día las 60.000 unidades, lo que demuestra que, sin ser en absoluto un éxito, tampoco fue el enorme fracaso que su chart-run parece indicar. Al fin y al cabo, sus álbumes anteriores nunca alcanzaron las 150.000 copias.

Aprovechamos pues,  para ver por qué ‘Life In Mono’ debía haber tenido un mayor impacto:

 

Porque derrochaba coherencia e identidad

Si bien el segundo disco de Bunton ya presentaba a la cantante como alguien de estilo retro, ‘Life In Mono’ incidía aún más en la imagen, llevando a Emma no sólo al pop sixties más evidente, sino al coqueteo más Bond, incluso cercano al retro francés de la época, dejando claro que lo de ‘Free Me’ no había sido un arrebato, sino una declaración de intenciones.

De acuerdo estaremos en que el disco es más relajado y más falto de bops que el anterior, pero canciones como ‘I Wasn’t Looking (When I Found Love)‘, ‘Mischievous’ o su preciosa revisión de la propia ‘Life In Mono’ mostraban a una Emma en control de su vertiente más orquestal, más melódica, sabedora de cómo rodearse de gente que supiera dar forma a un buen tema, más allá del hit.

Ojo a ‘Life In Mono’, que en el colaboraron Cathy Dennis (‘Can’t Get You Out Of My Head‘), Greg Kurstin (‘Hello’), Pascal Gabriel (‘Here With Me’) o el productor Simon Franglen (‘My Heart Will Go On’). Ahí es nada.

 

Porque evitó la maldición de álbum «WTF Spice»

Toda Spice Girl tiene un álbum WTF o un proyecto que nos haya dejado a cuadros y quedara pendiente de editar: Melanie C publicó el bochornoso EP dance ‘The Night’ además de un álbum de versiones de musicales que bien podía haberse ahorrado, Mel B un ‘LA State Of Mind’ a medio cocer, Victoria Beckham grabó un doble segundo disco -que se terminaría filtrando- que no acertaba ni con el dance ni con el hip-hop, y Geri Halliwell tiene una carrera en la música, en general.

Emma se libró de esa maldición del tropiezo con un tercer disco en condiciones, más allá de que pueda o no ser digerido con más o menos facilidad. Las críticas le fueron favorables, las ventas no fueron vergonzantes, y el contenido del disco era dignísimo y comprensible, dentro de lo que es su perfil artístico. Incluso su nuevo álbum, ‘My Happy Place’, parece ir a ser un álbum de versiones medianamente bien planteado.

 

Porque asumió su rol de artista BBC Radio 2

Cuando se publicaba ‘Life In Mono’ Emma Bunton cumplía 30 años. Lo que situaba ya a la artista en la zona peligrosa de ir a ser ignorada por las principales emisoras de radio británicas. Especialmente cuando una se perfilaba como artista retro antes de que Amy Winehouse hiciera de ello algo cool, e incluso de que Christina Aguilera se salvara de la quema llevándolo a cabo. Emma se sabía buena hacedora de baladas (‘All That You’ll Be’ o ‘All I Need To Know’ son de una fragilidad preciosa), e incluso en sus medios tiempos se veía más en zona adulta que juvenil (no había quien colara ‘Downtown’ o ‘Take Me To Another Town’ a ningún adolescente), así que hizo bien en dar forma a un trabajo que, de salir de gira hoy día (¡ja!) podría llevar al directo sin tener que sonrojarse recordando tiempos pasados.

Emma era Baby, pero en lo musical ya había puesto la diana en el adult-contemporary, e hizo bien en no andarse con rodeos cuando pasó la treintena.

 

Vamos, que ‘Life In Mono’ pudo no ser el éxito que cabía esperar del testigo de ‘Free Me’, y Emma pudo haber dejado de ser juvenil un par de álbumes antes de lo que naturalmente le hubiera tocado, pero en ‘Life In Mono’ había material muy disfrutable. No es un álbum de guateque, como podía serlo el anterior, pero desde luego sí era un trabajo bien planteado, ejecutado, y que le quedaba como un guante a la voz de Bunton. Aún hoy, temas como ‘Perfect Strangers’ o ‘I’m Not Crying Over Yesterdays’ suenan tan bien como hace 13 años. Un álbum de pop atemporal, disfrutable y concebido como disco de principio a fin. Incluso con el homenaje a Petula Clark como cierre de la edición estándar.


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