Lanza a Favor de… | ‘Hard Candy’, la aventura hip-hop no tan hip-hop de la Reina Del Hip-Pop






Madonna se pasa a los arreglos urban en ‘Hard Candy’, un disco arriesgado, quizá fuera de plazos, que se ha visto reforzado con el paso de los años.

Cuando ‘Hard Candy’ vio la luz en 2008, habían pasado 10 años desde el renacer de Madonna en ‘Ray Of Light’, y la reina del pop se había permitido bastantes pocos pasos en falso: apenas en ‘American Life’, donde había virado un poco a la acústica electrónica se había jugado algo el tipo, pero terminó salvando los muebles con las ventas del álbum y su EP de remezclas posterior.

Después de aquello, reforzó sus posiciones con el incontestable ‘Confessions On A Dancefloor’, que volvió a situarla en lo más alto de la tabla, en un momento de revival tanto para ella como para Mariah Carey, enemiga acérrima de Madonna, que para colmo de males terminó superándola en ventas con ‘The Emancipation Of Mimi’. A pesar del varapalo a su ego, la etapa 2005/2006 fue un rotundo triunfo que la posicionó incluso para abrir la ceremonia de los Grammy, a pesar del poco amor que la ceremonia le tiene a la artista, que ni siquiera optaba al Álbum Del Año (!) con aquella joya suya junto a Stuart Price.

El paseo por la pista de baile alargó su efecto hasta que Madonna decidiera volver un par de años después, decidiendo que había de transformar de nuevo su sonido. La cantante se había obsesionado con el ‘Futuresex / Lovesounds’ de Justin Timberlake, y buscó reinventar su sonido hacia el urban contemporáneo.

‘Hard Candy’ no fue del todo comprendido, y a pesar de conseguir superar los 4 millones de copias mundiales, fue considerado un éxito bastante moderado, y apenas uno de sus singles, ‘4 Minutes’ consiguió posiciones relevantes a escala global. Hoy rompemos, por estos tres motivos, una lanza a favor de undécimo álbum de estudio de Madonna.

 

Porque ojito a los colaboradores

Al ser preguntada por sus colaboradores en ‘Hard Candy’ y el porqué de trabajar con ellos en vez de tirar de nuevos talentos o talentos menos populares como acostumbraba en los últimos años, Madonna respondía a MTV: “Colaboro con ellos porque son buenos, y me gusta lo que están haciendo”. 

Por una vez, Madonna elegía a productores y features que podían hacerle sombra, porque tampoco nos engañemos, ella, recién pasados los 50, se ponía en manos de jovenzuelos de moda con más facilidad para el titular que la misma Reina Del Pop: Timbaland, Pharrell Williams, Justin Timberlake, Kanye West, Danja…

Madonna estaba a gusto entre talentos que eran apuesta segura, pero también vamos a evidenciar una cosa: ‘Hard Candy’ era su último disco con Warner, y las cosas como son, parecía querer terminar rápido con el tramite. El disco se compuso relativamente rápido sobre bases que Williams y Timbaland le habían preparado y la artista pasó página a la gira a la velocidad de la luz: ‘4 Minutes’ tuvo vídeo, ‘Give It 2 Me’ se rodó en un photoshoot y ‘Miles Away’ en directo.

El proceso, con grandes nombres, pero la promo, ya tal.

 

Por hacer, otra vez, lo que se le ponía en la punta de la M-Dolla

También en declaraciones de la época, Madonna dijo:

“No me gusta repetirme, y estando sentada sin hacer nada me dije: ¿qué música me gusta ahora mismo? Y era ‘FutureSex / LoveSounds’. Estaba escuchándolo de forma obsesiva.”

Así que, efectivamente, e ignorando el la fórmula disco-dance que la había reflotado en el último lustro, e incluso la electrónica sutil que había provocado su revival, Madonna volvió a reinventarse como le dio la gana, e hizo lo que le dio la real gana, incluso despreocupándose de llegar tarde a los sonidos que se propuso manejar.

Eso sí, hubo algo en lo que decidió cortarse un poco en el proceso de ‘Hard Candy’: el disco iba a llamarse originalmente ‘Black Madonna’ y sí, su portada -que nunca se filtró aunque la llegó a fotografiar Steven Klein-, presentaba a Madonna con blackface y vestida de la ‘virgen negra’. Imaginaos el escándalo si la cantante llega a lanzar esa carátula, con un disco que no puede declararse apropiación cultural muy por los pelos, porque sigue siendo pop en su esencia.

Por la ventaja que le ha dado el paso de los años

Otra de las cosas más obvias de la etapa ‘Hard Candy’ para cualquiera que viviera el disco por aquella época, es que llegaba muy ajustado en el timing: es decir, que por primera vez, Madonna no se anticipaba a las modas, Madonna no era causante de las tendencias, sino que seguía la corriente establecida, algo que, por desgracia, aún no ha conseguido volver a encauzar a su favor, diez años después.

‘Hard Candy’ llegaba tarde porque la fórmula Timbaland ya había triunfado en los discos de Timberlake, pero también lo había hecho en el terreno femenino gracias al ‘Loose’ de Nelly Furtado. Total, que con esto, las críticas al disco no se hicieron esperar, tildándolo de poco inspirado, repetitivo o falto de nuevas ideas.

Sin embargo, el paso de los años le ha hecho un inmenso favor al disco: sin la comparativa del aquí y ahora, ‘Hard Candy’ es un efectivo ejemplo de lo que era el pop por aquel entonces, y un recopilatorio de temas de lo más disfrutable: la colorida ‘Incredible’, la más romanticona ‘Heartbeat’ o la mezcla perfecta entre Timberlake y Madonna que es ‘Devil Wouldn’t Recognize You’ son claros ejemplos de que la cantante no abandonó del todo su papel de directora del asunto.

Y por Dios, a día de hoy, la producción de ‘4 Minutes’ sigue resultando absolutamente fascinante: ¿no da la impresión de que cada vez que se escucha encuentra uno nuevos detalles?


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