A Justin Timberlake se le va a atragantar la Super Bowl: ni Janet Jackson ni Nsync estarán allí






La Super Bowl de Justin Timberlake no puede ser un espectáculo de ego, sino que tiene que servir como puente para una reconciliación artística y un acto feminista más que necesario.

Queda apenas una semana para que Justin Timberlake presente parte de su nuevo trabajo, ‘Man Of The Woods’, durante el intermedio de la Super Bowl, y de paso, repase algunos hits de su carrera hasta hoy. Sin embargo, el principal problema del intermedio de Timberlake sigue siendo, 14 años después, Janet Jackson.

Y es que ya avisábamos hace unos días de que la mala prensa, entre otros factores, podía estar a punto de provocar un efecto ‘Witness’ en el nuevo trabajo del cantante, pero es que, las cosas como son, Timberlake no lo está poniendo fácil, incluso teniendo la solución a algunos de sus problemas en la palma de la mano.

Lo de Janet Jackson es una cuestión sencilla: sí o sí, tenía que aparecer en el intermedio junto a él. Máxime teniendo en cuenta que suyos son los coros femeninos de ‘Sexyback’ -o eso se rumoreó siempre, porque no hay acreditación para esos ‘yes’-; era la oportunidad perfecta de incluirla en el show y redimir un error que la condeno, machismo mediante, a nivel mediático en los años siguientes a aquel show de 2004.

Pero según fuentes cercanas a la cantante, esto no tiene pinta de ir a ocurrir: «Hasta donde sabemos, Janet no va a actuar en la Super Bowl. Las cosas pueden cambiar a lo largo de la semana, pero hasta ahora es un no.»

Un no que también ha dado Joey Fatone cuando le han preguntado por un posible comeback de Nsync. El factor nostalgia hubiera sido importante, pero es ciertamente secundario en comparación a la importancia mediática de unas paces públicas con Jackson, y una devolución al espectáculo que merece con creces.

Sin embargo, Timberlake no parece demasiado preocupado con el asunto del teta-gate, según la charla que tuvo con Zane Lowe en Beats1:

«Claro que hablamos sobre ello (Janet y yo). Para ser honestos, no fue una conversación demasiado larga. Es una de esas cosas en las que dices, bueno, qué esperas que diga, no vamos a volverlo a hacer. Es algo que miras y dices, bueno, no podemos cambiar lo que ha ocurrido, así que pasemos página y aprendamos de ello.»

El problema es que estas declaraciones son muy fáciles de hacer desde el campamento Timberlake, ese mismo que va a actuar en la Super Bowl de 2018, mientras Janet Jackson ha estado vetada en radios y televisiones durante una década. Recordemos que los 5 minutos de retraso en las emisiones en directo, en Estados Unidos, son así por culpa del teta-gate.

Somos los primeros en quejarnos de un maltrato público injusto, pero cuando se dan facilidades, con su pan termine comiéndoselo. O Janet Jackson está presente, o la Super Bowl de Justin Timberlake es una tumba mediática necesaria.


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