‘Historia De Un Sueño’, el verdadero «último vals»

Tanto tiempo juntos y ahora te tienes que ir: una madre se despedía de su hija en el último vals, el real, antes de desaparecer de sus sueños en ‘Historia De Un Sueño’, séptimo corte de ‘Lo Que Te Conté’.

Bienvenidos a la sección de la web que analiza pupilas, amigos de la estupidez congénita de nuestras secciones. En esta ocasión, vamos a aprovechar este apartado para ir repasando los 40 singles que La Oreja De Van Gogh nos ha dejado hasta la fecha -si lanzan un nuevo, lo añadiremos a la lista, aunque arruinará el cómputo redondo de 40-. Para que os hagáis una idea, la intención es pasar por cada canción sin seguir la línea temporal en la que fue editada, con lo que vuestra favorita puede terminar saliendo en cualquier momento. Y sí, todo el mundo tiene una canción «favorita» de La Oreja De Van Gogh. En cada parada, analizaremos el single, el momento más Oreja, los vídeos oficiales y colocaremos la nota global de la canción con El Pupilómetro: a más pupilas, más nos habrá gustado el lanzamiento.

¡Preparad las pupilas, y arranquemos un nuevo visionado!

 

‘Historia De Un Sueño’, el séptimo single de ‘Lo Que Te Conté Mientras Te Hacías La Dormida’ por mucho que la gente lo dejara caer en un vórtice de vacío legal que la hizo inexistente entre el lanzamiento de ‘Geografía’ y ‘Bonustrack’. Sí, se lanzó como single y se envió a radios, aunque sudaran de ella como sólo se suda en un McFit.

‘Historia’ es el actual «último vals» de La Oreja De Van Gogh, por mucho que Leire después se aferrara a su ministerio de obsesiones en aquel single que la presentaba al gran público. Se trata de un, erm… vals, en el que una madre se le aparece a su hija en sueños para despedirse y decirle que en el cielo fetén, que todo está en orden y puede seguir con su vida. Lo que le contó mientras se hacía la dormida. Bueno, no se hacía, estaba frita, porque si no de qué iba a aparecérsele en sueños. Pero la autoreferencia era necesaria.

Xabi San Martín compuso la música y letra de la canción, que interpretó EMEIE con un tono cercano a la nana, que para algo estaba la muchacha protagonista en un estado grogui. Realmente es una pena que no terminara de ser el hit que debía haber sido: es una de las canciones más concisas y emocionantes de aquella «primera Oreja». 

 

Quedémonos con:

«Y cuando me marche estará
Mi vida en la tierra en paz.
Yo solo quería despedirme
Darte un beso y verte una vez más.
«

No, perdona. Eso depende del tipo de persona que seas, no entremos en el cliché de que una persona se muere y de pronto su vida en la Tierra queda en paz. Imagínaos que la madre de la muchacha en cuestión era, qué se yo, una estafadora de ancianas que se presentaba en sus casas fingiendo ir a revisarles el contador. O aquella señora que le lanzaba orines y productos químicos a su vecina. Imaginad que era el productor de ‘Pop’. O que era alguien que daba audiencia a programas de Juan Y Medio. No, amiga no, morir no iba a hacer que automáticamente la vida te quedara en paz.

Ahora, que es todo un detalle que la fantasmagórica mujer se le aparezca a la chiquilla en cuestión en sueños, pues también. Siempre será bienvenida a este lugar. Ya sabe que le encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto es así. Que el día de la despedida desde la playa de su vida le hizo la promesa de volverla a ver así: en pijama, con la almohada con una poca de baba y el pelo fosco porque no le apetecía gastar en un coletero para irse a la cama.

 

El vídeo, dicen. La pobre ‘Historia’ no tuvo ni para un vídeo en directo, que ya sabéis lo muchísimo que gusta La Oreja de lanzar vídeos en directo. Pues nada. La madre se apareció en sueños y no había dinero para tanto fantasma. Se había gastado ya todo el presupuesto en, insistimos, seis singles de éxito previos, como para seguir invirtiendo en esto teniendo la vista ya puesta en el siguiente álbum.

‘Historia’ podría haber tenido un vídeo fetén en el que EMEIE se le apareciera en sueños a los demás chicos, les fuera arropando uno a uno mientras apagaba las luces de cada dormitorio y finalmente llegara al de Xabi San Martín, acercara sus labios al oído de el y pronunciara lentamente las siguientes palabras: «ves ahorrando, que después del siguiente álbum ya me has visto».

Xabi abriría entonces un ojo y le diría: «¿Has dicho algo, Amaia?». Ella, intentando disimular la pillada, trataría de convencerle de que todo era un sueño pronunciando más vocales que la «e» y asegurándole que jamás caminaría por rampas oblicuas con tacones pelín grandes. Ya convencido que de todo era un sueño, y soñará, Xabi se dormiría en su habitación.

 

 

Lo reconocemos: nos puede un vals. Un vals te puede quedar bien el cualquier época. Y sólo hay dos motivos para moderar nuestro entusiasmo por ‘Historia De Un Sueño’ y puntuarla con algo de sentido común: el primero, que no fue el hit inmediato que debió ser y la gente la ignoró como si fuera esto el segundo álbum de Amaia Montero. El segundo, que no tiene lyrics excesivamente pupililes, porque San Martín fue al grano cual si fuera Racután y no se permitió el lujo de maravillosas metáforas imposibles y de hablarnos de que lo dice el viento, de Santa Clara, del bostezo en el cristal o del silencio de las estrellas del norte.


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