‘High Expectations’, el debut de Mabel que paga las… erm, altas expectativas






Mabel publica, al fin, su álbum de debut, ‘High Expectations’, aunque su transformación artística la ha llevado a firmar un disco que tiene muy poco de lo interesante de sus primeros proyectos.

Qué complicado ha de ser crecer en una familia de artistas como la de Mabel. Sin duda, el éxito de su abuelo, el trompetista de jazz Don Cherry, el de su tío Eagle Eye Cherry, el de su madre Nene Cherry o el de su padre, el productor Cameron McVey (All Saints, Sugababes…) ha tenido que ponerle el nivel a alcanzar bien alto. Aunque también le habrá dado un buen trampolín para arrancar con un contrato bajo el brazo, igual que ocurrió con su hermano, Marlon Roudette, que además de como compositor, se gana la vida como cantante y consiguió un hit, el #7 ‘When The Beat Drops Out’ ahora un lustro.

Las cosas así, a pocos les sorprendería que Mabel lanzará un EP a través de Polydor allá por 2015 y empezara a ganar momentum con un puñado de singles de corte R&B que la empezaban a posicionar como una de las promesas del género en el Reino Unido.

Cuatro años después, su proyecto se materializa con ‘High Expectations’ -ya hemos visto que el título tiene poco de casual-, pero este proyecto poco o nada tiene que ver con sus primeros pasos. Echémosle un ojo a las claves que definen su debut.

 

Queda poco de «la primera Mabel»

Esto es lo más destacable de ‘High Expectations’: el disco tiene mucho que ver con la Mabel de los últimos meses y muy poco con aquella de ‘My Boy My Town’. El peso del éxito se nota y el disco se ha diseñado, seguramente deprisa y corriendo, además, a imagen y semejanza de ‘Don’t Call Me Up’ o ‘Mad Love’. Arreglos tropicales, un buen puñado de productores que den forma a algo contemporáneo y radiable, y a correr. Un debut resultón, sin complicaciones y fácilmente radiable.

Es llamativo, cuanto menos, que en ‘High Expectations’ no haya ni un sólo corte producido por Josh Crocker, productor de bastantes cortes de su mixtape ‘Ivy To Roses’, que parecía entender bien por dónde iban los tiros antes de que la artista fuera un producto de masas. Y es que si algo demuestra el álbum es que Mabel no estaba dispuesta a quedarse a gusto con un pequeño público. A cambio, se ha rodeado de los de siempre para hacer lo de siempre, pero con bastante menos gancho que las que llegaron antes que ella.

 

Es un disco absolutamente impersonal

Steve Mac, MNEK, Snakehips, Jax Jones, Fraser T Smith… son sólo algunos de los nombres que forman parte de los créditos de producción de ‘High Expectations’. De un total de 26. Un proyecto que ha ido pasando de mano en mano, para darle una forma que culmine en Platino, sacrificando lo que fuere.

Da lo mismo si la mitad del tracklist suena a descartes de Dua Lipa -‘Don’t Call Me Up’ es francamente una revisión de ‘New Rules’ en tono más tropical-; da lo mismo si Anne-Marie, Cheryl o Zara Larsson podría haber hecho suyas canciones tan insulsas como ‘FML’, ‘Mad Love’ o ‘Trouble’. Nada sorprende, nada resulta mínimamente fresco, todo el disco parece haber salido de una fábrica crea-hits y haber terminado en las manos de Mabel casi por casualidad.

Peor aún es que la artista haya tratado de venderlo por bloques -como si existieran- dividiendo el álbum en interludios totalmente prescindibles y arrancándolo y terminándolo con una intro y un outro que aportan entre poco y nada al proyecto. Un minutaje extra que no sirve para explicar el contenido.

Incluso cuando trata de explicar algo más privado en ‘OK (Anxiety Anthem)’ termina soltando un discurso pregrabado y manoseado sobre los problemas de ansiedad. Hemos perdido la cuenta de la de veces que han soltado el mismo speech con otras melodías.

 

De modo que Mabel ha perdido el tren de convertirse en una cara interesante del urban británico. Se ha montado en el vagón de los top10s en la lista de singles a cambio del más absoluto vacío conceptual. Y peor aún, también musical. Porque donde otras pueden estar mandando los mismos mensajes con canciones pop más redondas y repletas de matices, ella repite la misma estrategia una y otra vez (‘Mad Love’, ‘Bad Behavior’ y ‘Put Your Name On It’ parecen compuestas en la misma tarde).

Y claro que a veces da en la diana y deja temas pegadizos, sólo faltaba. Con el equipazo que le han colocado a espaldas, no cerrar un trabajo de apenas diez cortes con un puñado de hits sería tremendamente lamentable. Pero son hits de uso rápido, no van a perdurar. Y es que Mabel llega a la cola de las tendencias, porque para cuando se ha subido a ese vagón, ya habían pasado otros diez por delante.

Podría haber continuado con la elegante senda de medios tiempos como ‘Finders Keepers’ -relegada a bonus track a pesar de ser lo mejor del álbum- o ‘Begging’ (de ‘Ivy To Roses’), pero de aquellos arreglos con matices, de aquella voz empleada en favor de las canciones no queda nada en ‘High Expectations’.

Lo único que va a quedar en alto en el proyecto, salvo sorpresas, será su posición en listas.

 

Temas clave: ‘Don’t Call Me Up’, ‘I Belong To Me’, ‘Put Your Name On It’


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