Eurohits | Ucrania 2004 | ‘Wild Dances’, de Ruslana






Ruslana, vestida entre lo troglodita y lo Xena, la princesa guerrera, se hizo con la victoria con uno de los más contundentes bops del Festival hasta hoy día, ‘Wild Dances’.

Cambiamos de tercio en nuestra sección eurovisiva, y habiendo terminado de repasar el paso de España por el Festival en los últimos 20 años, procedemos ahora a recordar algunos de los mayores hits que hayan pasado por Eurovisión: ojo, no os hablamos de buenas posiciones, sino de canciones que por a o por b, nos tocaron la fibra en su momento.

Hoy nos quedamos en 2004, cuando Ruslana conquistó a Europa a base de ritmos balcánicos, frenetismo, ¡hey!s, pieles, y latigazos. ¿Cómo se gestó su victoria en el Festival con ‘Wild Dances’?

 

La canción

Ruslana aportaba con ‘Wild Dances’ todo lo que de tan eurovisivo, era muy coronable en 2004, porque no estábamos hasta el toto del concepto «eurovisivo»: la canción era un bop que combinaba los ritmos pop de toda la vida con elementos de la música balcánica, ella iba disfraza de pies a cabeza vendiendo una historia conceptual, y ‘Wild Dances’ tenía tantos hooks como un tema pop pudiera tener.

Para empezar, estaba repleto de «hey»s -disonantes en su mayoría, dicho sea de paso, lo cual es desesperante pero adictivo-, algo que siempre ayuda en una composición, para seguir contaba con un estribillo instrumental, otro cantado, y un puente con mucho «nai-na-nai-na», que también ayuda a pasar el trago de la mitad en ucraniano que cantó en el Festival.

Ruslana tenía un chorro de voz, pero era el tipo de cantante con la que podías sentirte identificado, porque siempre cantaba como al límite de su potencia vocal, como cualquiera de nosotros en la ducha, como a punto de jugarse una disfonía, como, insisto, cualquiera de nosotros en la ducha. Sólo que ella daba más en el clavo que nuestras rendiciones acuáticas de ‘That’s The Way It Is’.

El vídeo oficial, que fue abucheado por algún motivo cuando fue estrenado en una televisión rusa, mezcla paisajes ucranianos con la entrada de un vehículo de guerra en un palacio, con ella cantando en una especie de ring de lucha balcánica. En su cabeza todo tenía perfecto sentido. Ahora, enérgico era un rato, eso no hay quien se lo quite.

 

La actuación

Empecemos contando que los bailarines de Ruslana se cargaron el cristal del escenario turco durante uno de los ensayos, tal era su nivel de entrega al baile que se anunciaba como «salvaje». Y tan salvaje, porque se les pidió un poco de contención cuando actuaran en la final, para no perjudicar a los países que actuaran después de la artista y los suyos.

Pero a pesar de la moderación latigar, no hay duda de que lo de Ruslana fue una absoluta bomba. Prácticamente imitando el desarrollo del vídeo cuando aparecen bailando el tema, Ruslana puso a dos muchachos a tocar el cuerno ucraniano, para después unirse al equipo de baile y marcarse una coreografía de Nsync meets una Sardana, que un minuto más de canción y la deja totalmente muda y sufriendo de asma.

De hecho, en la parte del grito de la segunda mitad, temimos por la seguridad de esas cuerdas vocales, que parecían más faltas de aire que los pasajeros de 3ª del Titanic el 16 de abril de 1912. Pero claro, ella y su melena Pantene por los aires, las pieles, los látigos, los saltitos… ¿qué más daba si una nota estaba o no en su sitio?

 

El resultado

Con semejante performance, cualquiera hubiera dicho que Ruslana tenía Eurovisión en el bolsillo, pero de eso nada amigos: ganó, con 280 puntos, por apenas 17 puntos a su rival más cercano, Serbia, y por 28 al tercer clasificado, Grecia, que envió al maromo Sakis Rouvas a latinear con la tremendamente pegadiza ‘Shake It’. 

Aquel 2004 Eurovisión incorporaba por primera vez una semifinal, dado el número de países participantes, y ‘Wild Dances’ no conseguía ganarla: se quedó a 7 puntos de ‘Lane Moje’, la canción serbia, que la ganó con 263.

En la final, eso sí, Ruslana consiguió votos de absolutamente todos los países participantes, siendo ella y Grecia los únicos países en lograrlo aquel año. ‘Wild Dances’ se hizo con los doces de Bielorrusia, Estonia, Lituania y Portugal, siendo también superada por los 9 doces de Serbia y los 7 de Grecia. Un resultado, cuanto menos, bien repartido.

‘Wild Dances’ terminó siendo #1 en las listas ucranianas, griegas y belgas, y top20 en Suecia y República Checa. En Rusia no pasó del #40 y el Reino Unido la recibió con un tibio #47, pero recordemos que, por entonces, ‘Wild Dances’ dependía de las ventas físicas del single, con apenas promo el día del Festival. En Ucrania, la canción sobrepasó el medio millón de copias vendidas, y fue certificada Disco de Diamante, ahí es nada.


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