Eurohits | Suecia 1999 | ‘Take Me To Your Heaven’, de Charlotte Nilsson






Al borde del nuevo milenio, Suecia demostró a Europa que su buen hacer con el pop no había quedado sólo en tiempos de ABBA, y se llevó la victoria del Festival con Charlote Nilsson, que años después pasaría a ser Perrelli.

Cambiamos de tercio en nuestra sección eurovisiva, y habiendo terminado de repasar el paso de España por el Festival en los últimos 20 años, procedemos ahora a recordar algunos de los mayores hits que hayan pasado por Eurovisión: ojo, no os hablamos de buenas posiciones, sino de canciones que por a o por b, nos tocaron la fibra en su momento.

Hoy vamos con ‘Take Me To Your Heaven’, un uptempo sueco que conseguía que el país ganara Eurovisión, por primera vez, dos veces en la misma década, ya que venía de ganarlo en 1991. Charlotte Nilsson -que después cambió su apellido a Perrelli- volvería al Festival en 2008 con un mal #18 en la tabla. Pero centrémonos en el año en el que Europa la recibió con toda la gloria.

 

La canción

La primera victoria de Suecia en Eurovisión se la dio ABBA en 1974 y la segunda, la consiguió en 1984 con una canción casi tan absurdamente pegadiza como ‘Waterloo’, ‘Diggi-loo Diggi-ley’. A pesar del triunfo de Carola en 1991, los suecos decidieron seguir las directrices de sus dos primeras victorias, meterlas en una coctelera, y dar a luz el ‘Take Me To Your Heaven’ de Charlotte Nilsson.

La canción tenía influencias de ABBA desde los golpes de teclados post-versos hasta su explosión pop del estribillo, y contenía una letra lo suficientemente chochi-pop como para quedar grabada a fuego en el cerebro de todos los televidentes. Charlotte se impuso en el Melodifestivalen con la versión en sueco del tema, pero la normativa lingüística del festival cambió precisamente en aquel año, y la delegación sueco apostó por llevar la versión en inglés al escenario. Y eso que la original no se traducía como “llévame a tu cielo”, sino como “mil noches y una más”, para posterior gozo de Gisela.

Charlotte sabía que llevaba un caramelito popero a Eurovisión, y el país decidió dotar a la canción de un vídeo casi tan disco-edulcorado como el tema. Charlotte aparecía en un paisaje nevado, pero floral, dejando claro que cualquier referencia estética de finales de los noventa resultaba aceptable en el clip. De hecho, por si no fuera suficientemente y absurdamente excesivo, además de nieve, a la artista le caen burbujas sobre la cara, dejando claro que fue rodado en primavera-invierno-inglés-britnispirs-pop.

 

La actuación

Por aquella época, Eurovisión era más lo que Salvador Sobral hubiera querido que fuera hoy Eurovisión, que lo que Netta hubiera querido que fuera hoy Eurovisión. Por lo tanto, los artistas no tenían tanta parafernalia sobre el escenario para vender las canciones, aunque ya contaban con algún que otro truco capta-atenciones. En el caso de Charlotte, las referencias a ABBA hacían todo el trabajo: el look de la artista sobre el escenario no podía ser más Agnetha, sólo que presentado más cerca del nuevo milenio, para no asustar al público joven delante de las pantallas.

Así, Charlotte se colocó las peores extensiones del mundo, un top con pedrería, un pantalón con pedrería, unos dientes con pedrería, y salió al escenario a demostrar que una persona sosa también puede darse al disco-pop sin ningún tipo de complejo. Si uno no sabe bailar como John Travolta, ni falta que hace: pie hacia un lado, pie hacia el otro, y golpe de melena final para expresar fortaleza. Porque sí, veinte años después, aún nos preguntamos qué quería Charlotte expresar revolviendo por completo su cabellera al término de su actuación, con un primer plano aterrador.

El resto del escenario, vació, salvo por la presencia de los cinco coristas que la acompañaban, vestidos con su mejor Liberty X for H&M, y luciendo sonrisas en las que seguro que también había pedrería. El directo, eso sí, fue impecable. Sólo hubiera faltado, considerando que se movían todos menos que Mariano Mariano en una convención de estatuas de Las Ramblas.

 

El resultado

Nilsson se alzó con la victoria aquel tétrico año para España, en el que la pobre Lydia hizo sombra a ‘No Quiero Escuchar’ con un espantoso vestido de Ágatha Ruiz de la Prada, que la llevó a comerse apenas un punto del televoto y quedar última. La otra cara de la moneda la tuvo Suecia con un total de 163 puntos, 17 más que los conseguidos por Islandia, en segunda posición.

‘Take Me To Your Heaven’ se llevó los doces de Reino Unido, Noruega, Malta, Bosnia Herzegovina y Estonia, aunque Alemania empató con ella en cuanto a doces -pero terminó tercera en la tabla global-. Como dato curioso, fue la mayor puntuación que Suecia había conseguido hasta entonces en el Festival, superando los 146 de Carola en el 91.

La canción fue #2 en Suecia, #5 en Bélgica, #10 en Noruega y #20 en el Reino Unido, y sigue siendo el segundo mayor hit de la artista en su país natal, sólo superado, curiosamente, por su otro tema eurovisivo, ‘Hero’, que en 2008 le otorgó su único #1 en la lista de singles de Suecia. Desde entonces, sólo ha pasado por el top40 en una ocasión más, en 2012.


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