‘Esa Chica’, la reina del pop que era diva con nombre y flor con olor






Hoy analizamos el que es, hasta el momento, el último single de La Oreja De Van Gogh (si dejamos bandas sonora a un lado, que nos nos da la vida). Así sonaba y se veía ‘Esa Chica’.

Bienvenidos a la sección de la web que analiza pupilas, amigos de la estupidez congénita de nuestras secciones. En esta ocasión, vamos a aprovechar este apartado para ir repasando los 40 singles que La Oreja De Van Gogh nos ha dejado hasta la fecha -si lanzan un nuevo, lo añadiremos a la lista, aunque arruinará el cómputo redondo de 40-. Para que os hagáis una idea, la intención es pasar por cada canción sin seguir la línea temporal en la que fue editada, con lo que vuestra favorita puede terminar saliendo en cualquier momento. Y sí, todo el mundo tiene una canción «favorita» de La Oreja De Van Gogh. En cada parada, analizaremos el single, el momento más Oreja, los vídeos oficiales y colocaremos la nota global de la canción con El Pupilómetro: a más pupilas, más nos habrá gustado el lanzamiento.

¡Preparad las pupilas, y arranquemos un nuevo visionado!

 

No era esta la primera vez que La Oreja De Van Gogh trataba la dura vida de una artista pop. En, erm… ‘Pop’ -de su segundo álbum- lo hicieron y en ‘Sola’ -de su primer álbum post reboot- también. Digamos que la primera de ellas fue más crítica, como si la estrella del pop en cuestión fuera una mamarracha sin demasiado talento (go get her, La Oreja!), la segunda era en tono Carmina Ordoñez meets «¡qué sola estoy, qué sola!» y esta que hoy nos ocupa tenía un tinte más tierno y bonachón.

Tres canciones del estilo después, por fin veíamos a Leire confirmar que «esa chica era ella». Bueno, entiéndase, ella o quien fuera mientras la interpretaba. No sea que ahora acudáis los fans en tropel a llevarle kleenex, DVDs de comedias románticas y Häagen-Dazs a su casa. Dejadla en paz, que es agosto, y el pelo más SECSI del verano no se cuida solo.

Volviendo al tema, ‘Esa Chica’ era un cruce de composiciones que lo mismo te recordaba a Mari Trini que a Mumford And Sons, lo mismo sonaba a Conchita -la de ‘Tonta’, no la de ‘Rise Like A Phoenix’, en paz descansen ambas- que a Miranda Lambert en un día de café en el porche. La Oreja se habían puesto western y a falta de sombrero de cowboy, bueno era uno de paja en mitad del bosque.

‘Esa Chica’ estaba compuesta por Xabi San Martín y producida por Áureo Baqueiro -en serio uno de nuestros nombres favoritos ever, suena lo mismo a diseñador de París que a serie brasileña de Netflix-, un productor mexicano en el que confían desde ‘Primera Fila’ y que también ha trabajado para Francisca Valenzuela, Belinda -la de ‘En La Obscuridad’, no la de ‘Cinco Deditos’- o Paulina Rubio cuando solía ser popular.

 

Quedémonos con:

«Tan radiante en las revistas
y no tiene quien le diga
que sin maquillaje esta mucho mejor

¿Cómo pudo ser tan tonta?
De olvidar qué es lo que importa
Las estrellas de un hotel no dan calor.»

Bien, La Oreja De Van Gogh lleva en activo desde 1998. 21 años de carrera, casi 20 para cuando esta canción fue publicada. Creo yo que les da para invertir en estrellas de un hotel que den calor. Porque lógicamente si uno acaba en un motel de carretera, va a pasar un frío que ni las cuatro mantas roídas de la cama sirven para subsanar. Pero a más estrellas, mejor circuito de calefacción. Ya os decimos nosotros que en uno cinco estrellas le da a uno para asarse como un pollo si lo necesita. Vamos, hay calefacciones en hoteles que hasta lo ponen a uno moreno. Un poco de inversión, muchachos.

Respecto a lo primero, a no tener a nadie que te diga que «sin maquillaje estás mucho mejor», no nos lo creemos. Más que nada porque hay mucha gente que te lo corre a decir sin problema.

La madre de uno, la primera: «Ay, hija, yo no sé por qué te ponen aquí tanto colorete si estás mejor al natural. Con lo guapa que tú eres. El estado de belleza, no aquel disco con EMEIE, que ya sabes hija que yo de esa señora no te hablo. Bueno, no te enfades, que sólo la he mencionado. Leire, por favor, deja el jarrón que lo trato tu prima de cuando estuvo en Segovia. Sí, prometo no volver a mencionarla. Baja lentamente el jarrón. Muy bien, apóyalo despacio. Gracias, cariño. Ahora ven que te haga así que te he dejado antes la marca del pintalabios.»

Y en su ausencia, la típica amiga choni que va en bikini al parque a tomar el sol y que se ve echa un cuadro sin maquillar, pero a ti te ve estupenda porque tú no eres ella y puedes ir fea sin problema. Ella jamás admitirá que no estés guapa, porque así la guapa es ella. Aunque en realidad sólo es la guapa porque lleva en la cara un face-app perpetuo.

 

Leire se pasea tranquilamente por mitad del bosque, donde tiene una nada sórdida caseta porque en su porche hay una caja de Colombia y un sombrero tipo Amador Mohedano. No creemos que oculte ningún cadáver dentro. Aunque sea el sitio idóneo. De modo que sale de casa, con unas acertadísimas sandalias con plataforma que le facilitan muchísimo el paseo, y Leire se da una vuelta entre los árboles.

No ocurre demasiado más, no aparecen ardillas y ciervos a recibirla porque el clip no lo dirigió Walt Disney, ni se encuentra de pronto con un oso, ni con un concursante de ‘Supervivientes’ que se hubiera alejado en exceso de la zona de cámaras. Basta ya de forzar narrativas cuando lo que Leire quiere hacer es dar una vuelta sin perder el equilibrio. Que ya es suficientemente complicado.

¿Y dónde llega? Obviamente al encuentro de sus compañeros de grupo -ya podía, por cierto, decirle alguno de ellos que sin maquillaje está mucho mejor, que son unos cuantos-. ¿Y qué están haciendo? ¡Claro! Están tocando en directo, porque recordad que cuenta la leyenda que si La Oreja no aparece tocando en directo en un vídeo, el público automáticamente olvidará a qué se dedican los cuatro chicos del grupo. «¿Eran mimos?». «No, yo he escuchado que ella se los encontró en un bar y hacen de guardaespaldas, ahora». «A mí me han dicho que son cuatro tíos que venden esos aparatos que te metes en la boca y hacen ruidos de pájaro, porque a ella le chiflan y exigió siempre tenerlos a su lado por si le da el chuchu de usar uno». 

Y así eternamente.

 

La pupila que hoy nos ocupa es una pupila de esas cuquis, pero ya sabéis que a nosotros ‘El Planeta’ se nos hizo un poco bola. Y aunque es tierna, tiene una melodía cuquísima, y una musicalidad de esas que invita a sentarse en el salón de casa un día de lluvia a tejer una bufanda en tonos crema, no tiene el atrevimiento e insustancialidad bailable de ‘Pop’, ni su magnetismo inmediato. Es un single cuco, de lo más digerible del último álbum, pero no formará parte de la historia potente de la banda.


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