Duffy narra su desaparición en una demoledora carta: «He vivido diez años completamente sola, he perdido una parte de mi vida»

Duffy cuenta, por última vez y a todo detalle, qué es lo que ocurrió cuando fue drogada, secuestrada y posteriormente sexualmente agredida. La artista publica un texto de cinco páginas como última declaración al respecto.

Duffy ha vuelto a hablar sobre el suceso que la ha mantenido distanciada del mundo, no sólo el de la música, sino todo él en general, a lo largo de la última década. A través de un post de cinco páginas en una web creada para la ocasión, la cantante ha contado con todo detalle qué es lo que le ocurrió, cómo ocurrió y qué ha sentido desde entonces.

El texto es largo, pero realmente merece la pena para poder comprender qué es lo que ha sentido, y cómo pueden sentirse las mujeres a las que les ocurre lo que le pasó a ella. A continuación hemos resumido los pasajes que más interesantes nos parecen de todo el texto y, como la última vez, considerando lo importante y serio del tema, dejaremos que sea ella la que hable:

«Compartí las palabras que escribí hace unas semanas porque estaba cansada de esconderme. De no sentirme nunca libre o sin cargas. Me había enredado con mi historia sintiéndola un secreto oscuro. Me hizo estar y sentirme sola. Lo que me es difícil explicar es que, en ese esconderme, en ese no hablar, permití que la violación se convirtiera en mi compañía. Ella y yo vivíamos en mí misma, y ya no quería sentir eso, es algo que me ha destruido. Debía liberarme. He estado rota y hubiera sido arriesgado hablar de esto desde ese dolor en el pasado, antes de sentirme totalmente preparada.

(…)

Aunque era prácticamente imposible que él me encontrara, soñaba con ponerme un nuevo pelo, un nuevo nombre, buscarme un novio y convertirme en alguien completamente olvidado. Según el tiempo pasó, me di cuenta de que no podía seguir ocultándome.(…) Creí que contar mi historia arruinaría mi vida, a nivel emocional, pero ocultarla la estaba arruinando muchísimo más. Creo que no cantar me estaba matando. Así que debo ser fuerte y hablar de ello y plantar cara a todos mis miedos. Me he dado cuenta de que no puedo borrar mi persona, tengo que seguir viviendo conmigo misma, de modo que seré completamente honesta y tendré fé en lo que esté por venir.

(…)

Era el día de mi cumpleaños, me drogaron en un restaurante, después me drogaron durante cuatro semanas y me llevaron a un país extranjero. No recuerdo montarme en el avión y regresé en la parte trasera de un vehículo. Me metieron en una habitación de hotel y el tipo regresó y me violó. Recuerdo el dolor y mis intentos por permanecer consciente en la habitación después de que ocurriera. Estuve con él otro día entero, no me miró, debí caminar detrás de él, estaba a ratos consciente y a ratos no.

Contemplé la posibilidad de salir corriendo al vecindario o a la ciudad según él dormía, pero no tenía dinero y tenía miedo de que él llamara a la policía, y la policía me buscara como si fuera una persona perdida. No sé de dónde saqué las fuerzas para aguantas esos días, pero sentí la ayuda de algo que me ayudaba a seguir con vida. Volví con él, permanecí calmada y tan normal como cualquiera pudiera en esa situación, y cuando volví a casa, me senté, aturdida, como un zombie. Sabía que mi vida estaba en peligro, él dejó caer que quería matarme. Con las pocas fuerzas que me quedaban, mi instinto me llevo a huir y buscar un sitio donde vivir en el que él no pudiera encontrarme.

(…)

El hombre me drogó en mi casa durante cuatro semanas, no sé si me violaría más veces durante ese tiempo, sólo recuerdo volver en un coche desde otro país. No sé por qué no me drogó estando allí, imagino que me daría drogas de clase A y no podía viajar con ellas.

(…)

Una vez intentaron sacar mi historia a la luz y tuve que contarle a una policía el tipo de información que esa persona tenía sobre el tema, y por qué el chantaje me producía tantísimo miedo. Otra vez tres hombres trataron de entrar en mi casa, y le conté a otra policía lo que me había ocurrido en su día. la identidad de quién lo hizo queda entre ellas y yo, es un asunto que sólo debería llevar la policía. 

(…)

No me avergüenza contaros que he pasado casi diez años totalmente sola y aún me arde por dentro escribirlo. Pero me debo poder contarlo, debo explicar cómo de complicada fue la recuperación y tratarlo por fin. Espero que a muchas os reconforte y os haga sentir menos avergonzadas si os sentís solas.

(…)

Seguro que os preguntáis dónde estaba mi familia. Los que quisieron ayudar estaban demasiado lejos. El hecho de que yo me escondiera esta última década también implicó alejarme de ellos. Lo que ocurrió no sólo fue una traición a mi persona, a mi vida, una violencia que casi acaba conmigo, acarreó mucho para otra gente también. No fui la misma persona durante mucho tiempo. La violación es como un asesinato, estás viva, pero muerta. Sólo puedo decir que mi recuperación llevo demasiado tiempo, que llegó a parecer interminable, recuperando trozos despedazados de lo que fui.

(…)

Si estás leyendo esto y estás triste mi nota de ánimo para ti es que… para conocer el dolor, has tenido que saber primero lo que es el amor. Sólo la ausencia de amor genera dolor. De modo que sal, vuelve a buscarlo. Busca el amor en cada pequeña cosa, incluso en una taza de té.

(…)

No volveré a hacer declaraciones sobre este tema. Por muy liberador que haya sido por fin poder hablar de ello y poder incluso cantar, ahora volveré a mi retiro. Quiero dar las gracias a Jo Whiley por dejarme compartir la canción en la radio en aquel momento. Significó muchísimo para mí.»


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