‘Cicatrices’ | El debut de Miriam Rodríguez funciona mejor cuando sólo es de Miriam Rodríguez






Miriam Rodríguez es la tercera concursante en salir con su material en versión larga después de ‘Operación Triunfo 2017’. ¿Ha salido mejor parado su trabajo que el de anteriores compañeros?

Qué complicado es siempre salir airoso de una edición de éxito de ‘Operación Triunfo’ al públicar un primer trabajo discográfico. Es complicado porque, al shock inicial de volver a la vida pública con la vida completamente cambiada, se le suma el factor presión de la discográfica de turno en la que uno haya conseguido colarse. Y más cuando la Navidad está a la vuelta de la esquina y es un periodo muy a exprimir por los sellos.

Es, en cierto modo, lo que ha ocurrido con Miriam Rodríguez, uno de los casos más a estudio de la última edición de ‘OT’: fue finalista del concurso, aunque nunca quedó claro cuánto de apoyo real tenía por parte del público, y es compositora y músico, aunque el programa desdibujó su perfil comercial gala tras gala, hasta el punto de no saber lo que esperar de su primer trabajo como artista.

De hecho, si algo ocurre con ‘Cicatrices’ es que termina sorprendiendo, pero no especialmente para bien, y tampoco especialmente a causa de Miriam Rodríguez. Y es que el primer single, ‘No!’, junto a Pablo López, no da absolutamente ninguna pista del material que le rodea, que termina resultando del todo confuso cuando uno ya se había hecho la idea de la Miriam intensa y al piano en la cabeza.

Antes de hablar más del tracklist, veamos las tres clave que definen el disco:

 

Lo bueno de ‘Cicatrices’ es lo que se intuye detrás

Como decimos en el titular, lo más interesante del primer álbum de Miriam Rodríguez es lo que se intuye del proceso de composición del disco. Las canciones, para tratarse de un álbum debut, son más que decentes, y demuestran que Miriam es una autora efectiva, tanto en solitario como acompañada del equipo que ha elegido.

Además de ella, aparecen a lo largo del trabajo los nombres de Andres Suárez, Conchita, Funambulista, Vega o Georgina, pero lo hacen en un envoltorio coherente, que tiene como líder a la intérprete principal del disco, que rara vez cede el control total del álbum, algo que ha conseguido que, a lo largo de trece trece canciones, apenas chirríe un par.

La única co-autoría del disco que no pinta absolutamente nada en él es precisamente la de Pablo López, que compuso -medio enfermo, dicho sea en su favor-, el track titular de ‘Cicatrices’, que como decíamos, no dice nada de él, ni de Miriam Rodríguez. Una pena que se escogiera como primer y fallido single del trabajo, cuando hay canciones que hacen llegar mejor al público el talento de la cantante.

 

Blame it on Sebastian Krys

El disco se pierde, lamentablemente, en el proceso de producción. La sensación es la de que al estudio han llegado unas cuantas canciones decentes, pero Sebastian Krys, a los mandos del proyecto, no ha sabido muy bien qué hacer con ellas.

Si la idea era venderla de cantautora, todo suena demasiado popero. Si la idea era que sonara popero, era inviable con esas composiciones. Así que, al final, existe cierta sensación de prisa y falta de dirección, que aumenta con las escuchas. De hecho, es trágico que alguien como Krys, que ha trabajado con soltura para Vega, David Bisbal, Lori Meyers o Amaia Montero, no haya conseguido exprimir bien el material, por no haber tenido, más que probablemente, el tiempo de dejar reposar bien las canciones en el estudio. O por haber manejado un concepto poco funcional, como el de hacer de Miriam una Pink patria, imposible, por ahora, con ese catálogo.

Y ojo, la crítica es más direccional que técnica, porque bien es cierto que el disco suena cristalino, no es en absoluto chapucero y se le siente cierto mimo, pero con la impresión de que las canciones van por un lado, y la producción por otro.

 

Es un disco mal diseñado para el largo plazo

Y al final, volvemos a la casilla de salida: ¿es Miriam más cantautora o más estrella del pop? ¿Va a salir guitarra en mano o con un equipo de baile detrás? Con ‘Cicatrices’ ambas opciones son viables, y no precisamente como reflejo positivo de su versatilidad artística. Nosotros, que ya tenemos unos años a las espaldas, hemos recordado con cierta tristeza casos similares al de Miriam, salvando las distancias del tiempo y las épocas: ‘Cicatrices’ podría ser el disco que hoy se le hubiera grabado a Alejandro Parreño de haber salido del último ‘OT’. O a Joan Tena.

Esa colección indefinida de canciones pop-rock, que lanzan al ruedo a su intérprete pero que le exigen mover ficha con cuidado en el siguiente álbum, porque ya sabemos lo que ocurrió después con los dos triunfitos citados.

 

Así que sí, Miriam ha mostrado sus armas en un primer disco, diseñado en primera instancia por ella, y que deja algunas composiciones significativas, pero con el que no puede permitirse bajar la guardia ni un segundo hasta que llegue el siguiente disco.

Y es que tiene singles por explotar, como las pegadizas ‘Lo Haremos Bien’ o ‘Mejor Sin Miedo’, la más folkie ‘Sin Rencor’ -donde deja ver el único guiño al gallego del disco-, o la preciosa ‘Conmigo, Suficiente’, otra evidencia extra de que en su disco, menos es más. Bastante más.

Porque cuanto menos ‘disfrazada’ llega la canción a sus oyentes, más se intuye a una Miriam capaz de sostener su carrera y dar la sorpresa entre perfiles que, de primeras, apuntaban más potentes en su concurso. Pero no puede dejar que en cortes como ‘Aquí Estas’ le filtren la voz de forma tan fea, que en su primer single ella pinte más bien poco, que se anteponga la intensidad vocal facilona a un resultado más emocionante (‘¿Qué Hacemos?’, ‘Discúlpame’) o que se incluya un tema en inglés, ‘Passengers’, mal interpretado e innecesario.

A la artista le quedan pasos que dar, sonidos que centrar y colaboradores por descubrir más allá del bolígrafo, la guitarra y la libreta, pero por ahora, ha dejado caer un primer disco con más de una herida abierta y diseñado para presentarla en sociedad, pero también para no dejar escapar el momentum comercial.

Posiblemente, si consigue disimular esto último con un segundo trabajo, ya más reposado, descubriremos a una Miriam que tiene más para ofrecer de lo que cualquier gala nos hubiera dejado ver hace un año. Es cuestión, como decíamos antes, de que deje cicatrizar mejor lo que lleva al estudio. Con tiempo, con paciencia, y con más miras de futuro.

 

Temas clave: ‘Lo Haremos Bien’, ‘Sin Rencor’, ‘Conmigo, Suficiente’.


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