Chenoa será humana, pero parece que sólo se ríe cuando hay pagas por medio






A Chenoa le lanzaron una serpiente en su último concierto y su reacción nos ha tenido dos días pensando en dónde posicionarnos.

Hemos estado un par de días dándole vueltas a como enfocar el asunto de la nueva cobra de Chenoa. No, no aquella que David Bisbal le hizo en el concierto de regreso de ‘OT’ hace ya un año, sino la que le han lanzado en su último concierto en Santa Coloma De Gramenet. La cantante tuvo que ver una gran serpiente de peluche en las primeras filas de su show, y las cosas como son, no le sentó demasiado bien.

Bien, empezaremos aclarando lo obvio: la historia de la cobra no da para ser estirada tanto y resulta ya un tema bastante cansino y sin chispa, porque ya se le sacó todo el partido que podía sacársele, y seguir redundando en un simple «ah, cobra, cobra, jajaja», pues es lo que tu cuñado haría en Nochevieja mientras la familia al completo se come los langostinos con eyerolls en la mirada. Estamos todos de acuerdo en esto. Estamos también de acuerdo en que Chenoa había sufrido ya una caída en aquel concierto y que seguir con las bromas tampoco tenía que apetecerle mucho. También.

Y dicho lo cual, aquí es donde nos ha costado posicionarnos, pero hemos terminado de decidir hoy: Chenoa no puede jugar a dos juegos al mismo tiempo y salir indemne. Es decir, no puede reírse de ello en su merchandise, su línea de ropa, frente a 3 millones de personas en ‘Tu Cara Me Suena’, pero luego tratar a parte de su público como si fuera un delincuente por hacer lo propio. No creemos que haya delinquido más de lo que aquel guionista del programa de Antena 3 que hizo que la cantante participara en una cobraripé en el show, fingiendo que estaba tomándoselo con humor.

O a lo mejor es que la serpiente de peluche le ha sentado peor que aquella idea de los directivos de Amena de ponerla delante de una cámara preguntándole a futuros clientes si su compañía «les cobra o no les cobra». A lo mejor. Y empezamos a pensar que el truco está en facturar la broma. Si la broma da dinero, nos reímos todos, y si no la da, y sólo sirve para hacer unas risas entre amigos, entonces ella salta con que es «comisaria de la cárcel». No cariño, lo tuyo es casi más de banquera corrupta.

Y no es la primera vez que España se pone cansina con una chorrada: Soraya, que tiene un perfil francamente similar al de Chenoa, también tuvo que sufrir las consecuencias de acudir una noche a ‘OT’ con las pupilas más dilatadas que la vagina de una parturienta y tirarse cuatro minutos diciendo «poyeya». Y sí, la broma dejó de tener gracia pasado un tiempo, pero mira, ella tomó la tardía -las cosas como son- decisión de reírse con todos, y nadie más volvió a hablar de ello. Salvo los cuatro cansinos que aún se lo recuerdan, pero contra eso, no podemos hacer ya más.

De haber agarrado Chenoa la serpiente en cuestión y habérsela colocado al cuello durante ‘En Tu Cruz Me Clavaste’ para después soltarla en algún lugar del fondo del escenario, estaríamos hablando de lo pesadísimo que fue el señor (o señora) del público y lo reina que fue ella; pero estas risas únicamente válidas previa facturación, nos dan un nosequé, llámanos locos, Chenoa.

Y sí, eres humana de piel. Pero la tienes muy fina en según qué casos, comisaria. Lo mismo deberías abrigártela con billetes.


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