Cepeda necesita rebajar su nivel de defensa de cara al público antes de convertirse en una parodia






Cepeda vuelve a estar en el centro del huracán tras una entrevista a RTVE: ¿No va siendo necesario que el artista rebaje los niveles de defensa hacia los medios y público?

Empecemos todos rebajando los niveles de staneo y hateo y tratemos de ver la situación de Cepeda desde un punto de vista medianamente neutral. El muchacho entró en la Academia de ‘Operación Triunfo’ en 2017 con un puñado de compañeros bastante más jóvenes -salvo Ricky Merino- y bastante más extrovertidos, de primeras. Cepeda era más serio, más, por decirlo así, adulto, provocaba una dualidad de sentimientos entre los fans del programa, más allá de lo estrictamente musical. Pasaba a ser atacado y aplaudido casi a partes iguales. ‘Cepeda: Civil War’.

Su concurso, como tal, fue bastante regular, pero fue uno de los alumnos que más definió su estilo musical. De nuevo, en el exterior, dualidad: los que aplaudían que fuera fiel a sí mismo y los que criticaban que era del todo lineal y previsible. Y fuera del concurso, Cepeda ha seguido sufriendo a las dos Españas: la que critica cada paso que el cantante da y la que lo aplaude. Se crean debates en la red, es víctima de memes, lo aupan a ser Trending Topic en apoyo… y él acaba harto.

La ruptura con Aitana. Cepeda calvo. Cepeda trata con desprecio a sus fans. Cepeda sale con Ana Guerra. Cepeda lanza un single que no tiene éxito. Miremos atrás en el tiempo y seamos francos: es agotador. Es normal que el muchacho esté hasta las narices de que de todo tenga que hacerse una crítica. Y para que esto lo digamos nosotros, que sacamos punta hasta a un círculo, ni os contamos.

Más que nada porque Cepeda es un producto francamente inocuo: su disco no da para mucho debate, se ha vendido bien, está de gira, no es una persona metida en grandes polémicas… el perfil de decenas de artistas del país. Casi todo el drama que le rodea es prácticamente ajeno a él.  Hasta que, y llegamos a este momento, es él quien comete el error de dejarse arrastrar por el drama.

Ya hace un tiempo, Cepeda se quejó en redes del agobio de los haters. Lanzó un comunicado sobre su relación personal con Aitana que terminó trayéndole más de cabeza. Publicó un tuit acerca de lo harto que estaba del «Cepeda calvo». Y la última, posiblemente la más gorda, ha sido este desfortunado desplante a una periodista de RTVE:

Cepeda no quiere responder a una pregunta tan aparentemente banal como «¿cuál fue la primera canción que compusiste para el disco?». Él alega que el trasfondo de la pregunta es conocer qué canciones le dedicó a Aitana. No seamos tampoco inocentes, probablemente lo era, pero probablemente tampoco pasa nada por responder con naturalidad.

El hacer de ello un drama lleva a mayores dramas. Su relación con Aitana era vox populi, de modo que no ocurre nada porque le compusiera una canción de amor o de ruptura. Da igual. ‘Style’, de Taylor Swift. ‘So What’ de Pink. ‘7 Things’ de Cyrus. Hay mil ejemplos de canciones que se sabe a quién van dedicadas. Y no pasa nada.

Pero el no responder provoca la incomodidad de la entrevistadora. Se intuye en sus manos, en su mirada a cámara. Está nerviosa porque él no está a gusto. Y tampoco es que él haya sido desagradable, es simplemente su forma de ver las cosas la que provoca la confusión de la periodista.

Cepeda necesita bajar la barrera de la defensa. Si bien es cierto que recibe ataques por la cosa más nimia, ignorarlos es lo más sensato. ¿Cuanta gente le aplaude en una sola jornada? ¿Cuántos miles de discos ha vendido? Tiene casi 700.000 oyentes mensuales en Spotify. La gente que acude a su gira. No puede dar la impresión de que se centra únicamente en uno de los dos lados de la balanza, porque esa perspectiva no hace sino inclinarla más.

Se mosquea, ergo le mosquean. Se enfada, ergo le enfadan. Se siente diana, ergo le disparan con más fuerza. Incluso sus fans le han recriminado muchas veces por Twitter «responder a más haters que a fans». Necesita parar y dejar de mostrarse tan a la defensiva.

Porque esa actitud, aunque ahora parezca protegerle y sea tan justificable como comprensible entre su fanbase, no hace sino transformarlo poco a poco en parodia para la gente que no es fan. Ojo, no hablamos de estar justificando a quién lo taladra a mensajes negativos día sí y día también: hablamos de lo que puede hacerle bien a él independientemente de ello. Lo que a nivel mediático le favorece.

Y es que hemos visto cómo algunos artistas (Bustamante o Vega, por poner ejemplos sencillos) se han terminado convirtiendo en prácticamente parodias para la gente por sus actitudes a la defensiva. ¿No será mejor disfrutar de la mitad del público que te vitorea, te disfruta, y al que le encantas, que centrar los esfuerzos en combatir un ejercito de haters que terminarán aburriéndose tarde o temprano?

Al final,  situaciones evitables como la de RTVE estos días, dibujan al Cepeda que no gustaba en la Academia. Porque no se le entiende. En esta guerra civil, no se puede estar apoyando a los seguidores desde el flanco de los haters. Es hora de que Cepeda cruce por fin de lado y lo vea todo con otros ojos: la muchacha que quiso saber qué le compuso a Aitana, tiene varios pósters en su habitación y escucha en disco en bucle. Va a conciertos. No va a hacerle la puñeta, sino a darle un abrazo.

De nuevo, el resumen: hay que dar respuestas para los fans y a los fans. No a los haters.


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