Catarsis en ‘Operación Triunfo 2018’: la bronca de Noemí deja claro que la edición ha sido un error






‘Operación Triunfo’ se ve sacudido por una épica bronca de Noemí Galera a los concursantes: «la confianza que tenía en vosotros se ha ido a la mierda», les ha llegado a decir.

Era el momento más esperado de la conexión 24 horas de ‘Operación Triunfo 2018’ el 12 de noviembre. Ese en el que Noemí Galera cantaba las cuarenta a los concursantes después de una desafortunada broma el día anterior. El momento más esperado del día, insistimos, cuando la Academia tenía programada la visita de Sofía Ellar y un pase de micros. ¿No lo dice ya todo?

El chat de la conexión se disparaba, la audiencia se multiplicaba, y todo porque Noemí, directora del actual ‘OT’, había citado durante la mañana a los chicos en el sofá a las 13:45. La bronca se había convertido en el evento más esperado no del día, sino posiblemente de toda la edición de 2018. Un absoluto y rotundo fracaso del programa, sin lugar a dudas.

 

La bronca de Noemí  a los concursantes

Noemí Galera llegaba dispuesta a dejar las cosas claras a los 10 participantes que aún están en ‘OT’: no iba a tolerar las faltas de respeto con el equipo, y para ella, lo ocurrido el día anterior lo era. ¿Y qué es lo que pasó? Pues que los concursantes se encontraron con un cartel en la puerta de la habitación que indicaba que se abriría a las 22:30, media hora más tarde de lo habitual. Al parecer, la decisión se tomó después de una noche de desfase intramuros el sábado, y las constantes confesiones de los concursantes dentro de la zona sin cámaras de la Academia. Se buscaba con esto, generar un mejor y mayor contenido para el 24 horas, cuya conexión cierra a las 23:00.

«El problema no es de los concursantes, es de la percepción que el público tiene de cada paso que dan.»

Los concursantes, sin embargo, decidieron tirarse durante un rato, sin hacer nada, en la puerta de la habitación, a modo de «queja» por el cierre, y al llegar el encargado de abrir la puerta, se negaron a dirigirle la palabra. Según parece, los chicos planeaban la broma para mediodía, pero tuvieron que retrasarla a la noche.

Y, las cosas como son: nadie llegó a entender la broma. Bien por falta de contexto, bien por incomprensión directa ante lo que hacían, Twitter defenestró a los concursantes, tildándolos de «niñatos», «malcriados», «desagradecidos» o «maleducados». 

Noemí abrió su «tutoría» con un contundente: «la confianza que tenía en vosotros se ha ido a la mierda». Poco después, les hacía leer en alto tuits de seguidores del programa en los que se criticaba su actitud. «Ya se que os suda lo que yo os diga, pero espero que no os sude esto, que son 10 tuits de vuestros fans». 

 

El problema no lo tienen los concursantes

En realidad, discrepamos en cierto modo con la opinión general de Twitter: el problema no es de los concursantes, es más de la percepción que el público tiene de cada paso que dan. Y durante esta edición, cada paso en falso está penalizado mil veces más que el año anterior en redes sociales. Por ende, lo que empezó como una broma, más o menos afortunada, ha terminado siendo visto como el mayor de los escándalos, como si hubieran insultado profundamente a alguien en vez de tratar de fingir estar indignados, como más o menos ocurrió en realidad.

«Es absurdo pedir a la actual generación que no esté resabiada.»

Una broma comentada de forma interna, que demuestra de nuevo que ‘OT 2018’ no tiene un problema de casting, sino de timing. No podemos culpar a los concursantes de estar resabiados de un formato que terminó apenas unos meses atrás. ¿Cómo demonios iban a no estarlo? ¿Cómo iba a aportar frescura si el formato no tiene nada de fresco? «No habléis para las cámaras, sed vosotros mismos», decía Noemí, que minutos antes lo había dejado disculpándose en grupo ante ellas. Porque es imposible que no sean conscientes del impacto del concurso fuera.

Cuando ‘OT 2017’ arrancó, la media de edad que sus concursantes tenían al término del fracasado ‘OT 2011’ era de 15,5 años. 13,5 si vamos a la última edición en concluir con normalidad. Claro que no estaban resabiados del formato. Pedir eso a la actual generación es un absoluto absurdo. Como pedirles a los de 2002 que obviaran el impacto del primer año.

 

No era el momento, y cada vez está más claro

Por tanto, llegamos a la conclusión de siempre: la culpa del fracaso de ‘OT 2018’ a nivel viral -porque visto está que los concursantes sí tienen seguimiento fuera, si atendemos a las firmas- es de la productora. Para conseguir un alumnado más natural, menos influenciado por si se irán de gira, lanzarán un disco o compondrán un himno, tenía que haber habido un paréntesis en condiciones. Nos hemos hartado de decir que ‘OT’ debía haber sido un fenómeno bienal, pero tampoco estaría de más que lo fuera cuatrienal, al estilo de unas Olimpiadas. De ese modo, daría tiempo a hacer un borrón y cuenta nueva.

Y nos ahorraríamos broncas como la de ayer, en la que Noemí instaba a los concursantes a salir de su cascarón. «Se os ve como para adentro», les decía en un momento en el que ya no sabía cómo decirles más claro que no estaban resultando espontáneos. No es la primera llamada de atención de la directora al respecto, y si no es la última, será por falta de ganas de ella, no por falta de necesidad.

Esta generación no va a ser más espontánea que ahora en las próximas semanas. «Nos comportamos como lo haríamos en una casa rural, por ejemplo. Si hiciéramos un livestream sería tan aburrido como el 24 horas aquí», apuntaba María. Y lleva razón: estamos seguros de que no están comportándose de forma falsa, sino condicionada.

 

Las aguas volvieron a su cauce

Después de la bronca, los concursantes se quedaron hechos papilla, pero hubo un detonante que marcó la vuelta de Noemí Galera a la sala del sofá: el que Julia dijera que «tenía que ocurrir esa bronca para quedar bien con Twitter». La directora regresaba con los concursantes para explicar que eso no era así -aunque en cierta medida, lo era-, y tratar de, con más calma, explicar la situación.

Galera estuvo espléndida, pero siguió tratando de poner arreglo a un problema sin solución: «no seáis políticamente correctos», les pedía a unos concursantes que estaban siendo penalizados por no serlo. «No os cortéis en decir esto o lo otro», decía Noemí mientras María recordaba que «les habían dicho que no podían decirlo».

Hora y media después de la catarsis, la directora y los concursantes se fundían en besos y abrazos y trataban de consolarse tras un movidón que removerá al fanbase de ‘OT’, pero estamos seguros, seguirá sin levantar el interés del público general en el programa.

Porque, como decimos, estos han sido los momentos más destacados de ‘OT 2018’: mariconez, Itziar Castro y la bronca de hoy. Ya es triste.


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