Blas Cantó cierra Twitter después de que los eurofans mezclaran eurovisivas churras con retantes merinas

El cantante avisaba en redes de que su nuevo single con Kelly Clarkson se había publicado, pero los eurofans aprovechaban para seguir echándole el cara no haber cantado en la Pre-Party digital.

Blas Cantó ha cerrado su cuenta de Twitter. El cantante llevaba unos días poco activo en redes después de que su no-actuación en la Pre-Party eurovisiva en España, que se hizo a través de streaming con vídeos de varios artistas eurovisivos de 2020, le hiciera ganarse un buen número de críticas.

Y claro, como toda la oleada de acusaciones ha coincidido con que el artista presentaba su colaboración con Kelly Clarkson, pues la cosa ha ido a más y ha terminado cerrando su cuenta para que le dejaran tranquilo. Vamos a ver qué es lo que ha ido ocurriendo en las últimas horas.

 

Su nuevo single con Kelly Clarkson, ‘I Dare You (Te Reto A Amar)’

Blas Cantó participa en la versión española de ‘I Dare You’, el nuevo single de Kelly Clarkson. La canción, un medio tiempo muy de la escuela de los años recientes de la americana, ha sido traducida a diferentes lenguas, entre ella el español, y Kelly se deja guiar por el murciano y canta también en nuestro idioma, evitando así el mess que hubiera sido hacerla en bilingüe, que ya sabéis que no somos muy fans de ese tipo de colaboraciones.

El single es lo que es, un poco demasiado dulzón, demasiado inclusivo, demasiado trying-too-hard a pesar de lo bonito de su mensaje. Parece más parte de una campaña de la ONU que el comeback de una cantante pop.

En cualquier caso, la promoción de ‘I Dare You‘ en las redes sociales de Blas Cantó ha sido lo que ha terminado de colmar el vaso de su paciencia, porque los eurofans se empeñaban en colgar comentarios críticos o negativos al cantante a raíz de su no participación en la Pre-Party.

 

Una Pre-Party eurovisiva que sí, no gestionó bien

Evidentemente, la ausencia de Blas Cantó en el concierto digital fue un canteo. El cantante no había anunciado en ningún momento su participación en el evento, pero todo el mundo supuso que lo haría, y cuando no apareció por ningún lado, se consideró que había hecho un feo a la celebración. Blas Cantó alegó no tener «lo medios suficientes» para dar una buena actuación, aunque sus explicaciones se perdieron después un poco entre la carta de la ansiedad, y cartas suficientes para jugar un Chinchón.

Blas no es músico, con lo que se entiende que le de un poco de vergüenza cantar sobre una base midi, pero seamos francos: toda la Pre-Party era más bien un anecdótico evento de andar por casa, en la que lo mismo daba si se escuchaba bien, si cantaba uno con un pimentero en la mano, o si en el fondo había un cuadro de un gato hecho a punto de cruz. Ergo Blas podía haber participado.

Sacar la carta de la ansiedad poco después de todo esto tampoco fue acertado, porque dio la impresión del clásico escudo de «no me critiquéis ahora, que es políticamente incorrecto porque salud mental». 

Lo más sensato hubiera sido decir: «mirad, no medí la importancia que esto tendría para vosotros y me equivoqué». Zanjar el tema con una disculpa, máxime sabiendo cómo de exigente suele ser el público eurofan. Porque cantar, podía haber cantado: acapella, con un midi, con un salero e incluso en pijama. Ya lo hizo, por ejemplo, para el ‘Resistiré’ de Cadena 100.

 

El eurofan medio español necesita tomarse una pastillita

Porque 2020 y aún hay comentarios, durante los lanzamientos independientes de singles de Manel Navarro, en los que se le recuerda el supuesto tongo de su gala con Mirela. O el único gallo que le hemos escuchado hacer en toda su carrera. Por tanto, Blas Cantó sabe la que se le viene encima. Vamos a estar con la Pre-Party hasta 2025.

Y saldrá su segundo álbum, y ahí estará la Pre-Party, y cantará en el ‘Live Aid 2032’ y uno saltará «pues para la Pre-Party no tuviste tiempo», y el día que fallezca el pobre, habrá quién diga «ah, mira, para tallar el mármol sí que tenía medios». Que nos conocemos todos y venimos ya de mucho rodaje.

Y mira, puede no gustarnos la canción, puede no gustarnos él como intérprete, puede no gustarnos su directo, sus chaquetas o su tupé. Pero no hace falta mencionarle cada cinco minutos para recordárselo. Porque entonces ya nos convertimos en un coñazo.

Y lo que ocurre con los coñazos, es que nadie los quiere encima. Y llegará 2022, y TVE tendrá que conseguir un nuevo candidato, y cuando los eurofans digan Pablo López, Aitana o David Bustamante -lo mismo me da-, ese tipo de artistas dirán que mejor el día de la preselección se amputan las piernas, que sería mayor disfrute.

Porque quien firma para actuar en Eurovisión, tampoco lo olvidemos, firma para actuar en Eurovisión. No para ponerse a las órdenes de los eurofans en una sesión de BDSM laboral continua hasta que llega mayo. Los latigazos, al final, se los quieren ahorrar todos. Y desde enero a mayo, todo es un continuo ’50 Sombras De Gay’ en el que es complicado estar a la altura.


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