Amigos artistas, pongamos un poco de sentido común en el mundo de las ediciones limitadas

Ojito con el universo de las ediciones especiales limitadas, porque a veces nos venden un producto elaboradísimo y otras, como en estos tres ejemplos, la nada más absoluta a precio de oro.

A todos nos gusta una edición especial. Esa sensación de orgullo fan cuando uno compra el mismo disco que el resto del planeta tiene en Spotify, pero a cambio de un precio elevado porque viene con un Kleenex usado, un libreto con 35 fotos en blanco y negro y una en color, el mismo libreto que el CD estándar pero en un tamaño inviable, 17 vinilos con una canción en cada cara, comodísimos para la escucha del disco, y una caja de cartón brillante con el logo del álbum.

Esa sensación de estafa aceptable es un chute de energía para los que somos melómanos. Nos da vida cuando llega, lo miras durante 45 segundos, dices «luego pongo el vinilo» aunque resultes ponerlo finalmente tres meses después, y la caja se tire cuatro años en la estantería esperando a que la vuelvas a coger para decir «¿y esto qué traía?». Tenemos una edición especial del primer álbum de All Saints, de 1997, que aún no sabemos que trae en su caja de 25×25. Creednos.

Pero claro, con esto de las tiendas online y la nueva subida en popularidad de las ediciones especiales, el asunto parece estar yéndose un poco de madre. Especialmente con los precios. Porque un disco-libro con el vinilo por 45 euros resulta aceptable para un fan. Sabiendo, de hecho, que los gatos de envío van a ser de unos 25 euros más, cuando ningún envío cuesta realmente eso. Pero bueno, se acepta pulpo, se traga saliva y se dice «venga, que luego se agota y me quedo sin él». Y llega el mensaje de «este es el número de referencia de su pedido». 

Pero este 2020 las cosas, como decíamos, se han ido de madre. Con la situación del Covid-19 muchos tours se han quedado en el aire, y los artistas se han puesto en plan ingenioso para salir adelante económicamente y no terminar con pérdidas. Algunos montan conciertos online con un precio aceptable, otros los montan cobrándote el precio de una entrada normal y otros celebran aniversarios absurdos con ediciones limitadas aún más absurdas.

Los ejemplos que vamos a poner no son los únicos existentes en el mercado, pero nos vienen bien para ilustrar lo que ocurre. Selena Gomez reedita ‘Revival’ porque cumple 5 años y sirve para recordar que un día lanzó un álbum que no eran descartes de otro álbum. Dices, «ah pues que bien, en discolibro«. Un «diario» de la grabación del álbum de unas 100 páginas, con el CD. 60 dólares. ¿No lanzó Taylor Swift su ‘Lover’ en aquel formato y costaba 25 euros? Pongamos que el contenido es mejor, ¿tan bueno como para justificar los 35 euros extra y otros tantos del envío? ¿Qué trae, una Selena hinchable con tecnología puntera con la que puedes tener un meet & greet? Lo mejor es que Selena también ha lanzado una edición ‘boxset’ de ‘Rare’, que ahora incluye también ‘Revival’. 50 dólares. Sólo incluye una copia de cada CD en una cajita. Ahora mismo, en Amazon, los dos álbumes juntos nos saldrían por 18 euros. Sin gastos de envío.

 

Vamos con otro ejemplo: ‘Fine Line’ de Harry Styles cumple un año de vida. El disco se reedita por, ojo, 95 dólares, en formato de dos vinilos en una caja negra. Dentro, 10 laminas con las fotografías del álbum, el libreto en tamaño vinilo y un par de guantes de algodón. La edición estándar del vinilo, que ya contenía dos vinilos, un póster con dos imágenes y las letras de los temas, cuesta 25 euros. Es decir, que la caja de cartón, 10 fotos y dos guantes de algodón rándom cuestan 70 euros extra. Es curioso el precio al que se ha puesto el papel ahora mismo. O el algodón. A esto, de nuevo, sumémosle el precio del envío.

Finalmente, quedémonos con otro ejemplo: ‘Chromatica’ de Lady Gaga. Un boxset de 61 euros que incluye el CD -que no el vinilo-, el libreto, un póster, unos tattoos y unas postales. La edición deluxe del álbum, que ya incluye un estupendo libreto, cuesta 18 euros. De modo que el poster, las postales y los tattoos se nos ponen en 43 euros. Ah, y no olvidemos que la cantante lista también «una caja» entre las cosas que contiene la edición especial. No penséis que os lo va a enviar en una fiambrera. Que estáis pagando 43 euros por el cartón, faltaría más.

Evidentemente, ningún artista pone una pistola en la cabeza a sus fans para que compren cada cosa lanzada, pero saben que muchos picarán en lo que es realmente una broma, por no decir una estafa. Precios infladísimos por productos que originalmente tendrían un valor mucho menor, porque no ofrecen atractivos reales. No ofrecen extras de interés que justifiquen el precio.

Recientemente, en España se han quedado del precio del ‘Puro Minage’ de Mónica Naranjo, que cuesta 75 euros en su web oficial: pero pensad que la artista ha incluido dos vinilos de 12″, tres vinilos de 7″, el contenido de todos los singles de la era, varias láminas, dos temas extra, el DVD de la gira y el libreto de 36 páginas en gran tamaño. Ahora pensad en los fans que gastan 20 euros más en dos guantes de algodón blancos y relativicemos.


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