Agoney derrocha intensidad, intención y profiling en su breve debut, ‘Libertad’

Agoney ha pasado los últimos tres años dando forma a un ‘Libertad’ breve, pero con muchos aciertos en su tracklist. Su perfil queda bien definido, aunque como buen debut, se permite algún traspiés.

Tres años han tenido que esperar los seguidores de Agoney para que el que fuera uno de los perfiles más populares de ‘Operación Triunfo 2017’ publique su debut. A estas alturas de la partida, apenas un par de compañeros con posibilidades reales de álbum de cierto impacto tienen pendiente publicar sus discos. Pero tampoco es que Agoney les haya dejado completamente abandonados: el canario ha ido deshojando la margarita del disco en forma de cuatro singles que han ido viendo la luz cada, aproximadamente, medio año.

Pequeñas píldoras que, unidas, conforman un primer disco de apenas ocho cortes y medio, porque el tema que le da título finaliza bruscamente cuando parece llegar el primer estribillo. Pocas canciones sí, pero más vale atinar en media hora que divagar en una hora y cuarto. Veamos cuáles son los tres puntos que definen el trabajo

 

Un buen profiling: se entiende lo que es Agoney

Agoney co-produce y co-escribe prácticamente todos los temas del álbum. Sólo ‘Quizás’, el que fuera su single debut a carrerilla, escapa de sus manos. Y canta, porque tiene poco o nada que ver con el resto del trabajo. Mientras el númerito de funky algo vago y previsible lo plantea cómo idolo facilón del colorinchi, respondiendo un poco al perfil común de los artistas LGTB+ en el país, el resto del álbum oscurece la propuesta y tiene bastante más coherencia.

Agoney trata el desamor, el peso de la fama, la dependencia sentimental, el empoderamiento, el placer en diferentes formas y lo hace dejando su marca a lo largo del tracklisting, de modo que aunque las canciones no tengan mucho que ver en ocasiones, siga patente un cierto hilo conductor que las une.

‘Libertad’ cumple con el propósito de que el público entienda qué tipo de artista es Agoney, porque ‘Black’, ‘Edén’ o ‘Soy Fuego’ lo definen a golpe de beat, ambición vocal y exceso con el freno a mano.

 

Mejor cuando se aplica en salirse de la «norma»

Agoney suena mejor cuanto más libre. Suena más fresco en la popera ‘Más’ que en ‘Quizás’, aunque la intención de la segunda sea conseguir lo de la primera. Es mejor baladista en la abrupta ‘Libertad’ que en la pelín hortera ‘Volver A Ser’, un tanto de la escuela de Bustamante, pero con una interpretación más actualizada.

Cuando no intenta seguir ciertos cánones resulta más interesante, aunque en ‘Edén’, por ejemplo, su intención soul podría haberse retorcido más, aprovechando esas sutilezas de electrónica con mayor acierto. ‘Angel Caído’, ese meet entre Billie Eilish y una Mónica Naranjo muy -MUY- referente en todo el álbum, es una delicia pop que pide a gritos ser single. De hecho, podría pedir a gritos ser un single de ella también. O un dúo.

Tenemos otro ejemplo más de este punto si enfrentamos ‘Black’ con ‘Soy Fuego’. Esta última busca tener ese punto cargante Adam Lambert de referencia rock vintage -aun sonando determinadamente pop- que funciona peor que la primera, bastante más en la diana de esto sin, quizá, intentarlo tanto. De hecho, ‘Black’ es lo que más espíritu rock tiene del disco, con el punto «no podré escapar de la sociedad, sucia y enfermiza, culta y moralista, pero con mil likes» como base del corte de mangas que resulta el tema.

 

La interpretación, el punto más obvio a vigilar

Que Agoney tiene un gran rango vocal es bastante evidente, y si no lo teníais claro, lo tendréis con la primera escucha de ‘Libertad’. Por eso hay que vigilar cuánto de exceso vocal se permite uno cuando el público ya es conocedor de su existencia: en la canción que titula el disco la interpretación es exquisita, como también lo es cuando acierta en hacer uso de los agudos en focos puntuales del tema. Pero en casos como el de ‘Edén’, ‘Soy Fuego’ o ‘Perficción’, el pasado de rosca vocal hace de algunos momentos bastante complicados de digerir con gusto, si uno no es un fan die-hard de sus capacidades.

El exceso es marca de la casa -de nuevo el factor Naranjo-, pero Agoney afina más cuando las canciones van de cero a diez en vez de de diez a doce.

 

A grandes rasgos, el debut de Agoney es un acierto: ha definido muy bien un perfil que tiene relación con la persona que conocimos en ‘OT’, pero muestra también una ambición más allá del concurso y un contacto con la realidad musical actual, y por otro, a su público potencial le encantará, ayudando a que el funcionamiento comercial de ‘Libertad’ vaya mejor de lo que se podría prever.

Eso sí, como disco de debut, y a pesar de su brevedad, existe algún traspiés habitual que Agoney podría ir refinando con el paso del tiempo en próximos lanzamientos. Ahora bien, considerando lo difícil que lo tenía en un mercado como este, tanto él como su público pueden estar contentos con este primer paso hacia la ‘Libertad’ definitiva.

 

Temas clave: ‘Black’, ‘Libertad’, ‘Angel Caído’


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